- Desde que los medios destacaron su nominación y luego su victoria a nivel mundial en Turismo Sostenible, bajo la categoría de Conservación, la finca Esperanza Verde ya no pasa desapercibida; todos hablan de ella y todos quieren conocerla. Sin embargo en San Ramón, Matagalpa —donde está ubicada— desde sus comienzos contó con fama, pues se empeñó en resolverle la vida a los locales
Amparo Aguilera
SAN RAMÓN/MATAGALPA.- En 16 días se convertirá en la finca más famosa del planeta, sin embargo nada ha cambiado en Esperanza Verde: sus cuatro chozas, tres senderos, doce manzanas de café orgánico bajo sombra, y sus 82 manzanas de bosques latifoliar, incluyendo los puntos reforestados, siguen intactos.
El orgullo de los locales es la primera pista que recuerda el hecho de que se está pisando el eco albergue que mejor conserva su ecosistema en el mundo.
Pablito Pérez, de 60 años, cuenta que hace unos días los visitó un periodista alemán. “Él nos hizo varias preguntas. Nos dijo que, qué esperábamos de ahora en adelante… pues supo que tenemos la mejor finca de todos los continentes”, dice con el pecho inflado de orgullo.
Pérez al igual que el resto de lugareños pronto espera verse en algún periódico alemán. Aunque deja entrever que primero se verán en la televisión, ya que un canal de cobertura nacional también arribó al pueblo. “Aquí estuvo la Lilly Delgado y ¡hasta pasó una noche! (en San Ramón)”, comenta halagado.
Y el ánimo no está de más. La finca Esperanza Verde, ubicada a 18 kilómetros de San Ramón, Matagalpa, ganó con 55 mil votos a favor el cetro de Conservación Ambiental en el certamen mundial organizado recientemente por la Smithsonian Magazine, de origen estadounidense, en colaboración con Travelers Conservation Foundation (TCF).
Lo que la convierte en la primera en lograrlo en Latinoamérica. Hazaña que — de facto— sienten suya los pueblerinos.
SE “ENRAIZÓ” EN EL PUEBLO
Yelba Valenzuela, administradora de la finca Esperanza Verde, valida el sentimiento. Ella apunta que la comunidad es la puerta y parte del alma de la finca. Hace seis años el organismo Durham-San Ramón Sister Communities, con sede en Carolina del Norte (Estados Unidos) la levantó. “Y desde entonces los habitantes del municipio la han acogido con buen ánimo”, destaca.
Raúl López, alcalde de San Ramón, lo explica de otra forma: “La finca se enraizó en el pueblo”, reitera. Según López, desde el primer año Esperanza Verde destina “religiosamente” parte de sus utilidades al desarrollo de proyectos sociales en el municipio, que ya alberga a 36 mil habitantes.
“Cuantificamos que desembolsa alrededor de 40 mil dólares al año, bajo ese concepto”, calcula el alcalde a vuelo de pájaro.
Detalla que con parte de ese dinero en este año al menos mantienen la biblioteca de San Ramón, el instituto y proyectos de agua potable. Sin embargo el financiamiento también ha servido para mantener activa a la ambulancia del municipio, la camilla de partos; la biblioteca durante los fines de semana y la escuelita La Chispa, donde 78 niños y niñas reciben preescolar y primer grado, sin caminar siete kilómetros a diario, a como lo hacían antes de no tenerla.
Aunque Valenzuela anota que son 20 mil dólares los que aportan, obtenidos de la afluencia turística que se cuantifica en 320 turistas en total, de los cuales 70 se alojan por un día; la venta del café orgánico —que en este año sumaron los 60 quintales que se vendieron a 141 dólares cada uno— y la exportación de unas cuantas pupas de mariposa, ya que el otro tanto lo completa el organismo.
“Este apoyo lo dividimos efectivamente en salud, educación, servicios como agua potable , apoyo al deportes como el beisbol y al desarrollo local”, señala la administradora.
Aunque lo último se desarrolla a plenitud cuando el arribo de visitantes está en pleno apogeo. Es decir entre enero y abril, que para Adalila González, de 61 años, se convierte en meses de alivio económico.
Por esas fechas González elabora nacatamales y panes de maíz para cada grupo de visitantes, que suelen ser entre cuatro y cinco —conformado cada uno hasta con 15 personas— durante toda la temporada.
“Por grupo me gano entre 15 y 10 dólares y eso me ayuda a sobrevivir durante todo el año”, precisa, porque de mayo a diciembre la anciana atiende el kiosco del Instituto Fray Bartolomé de las Casas, donde gana 300 córdobas al mes.
A Pérez tampoco le va mal. “La Yelbita (administradora de la finca) nos trae a los turistas al pueblo, así ellos conocen otra parte del municipio y nosotros tenemos centavitos de más”, expone.
La pulpería de Pérez funciona en esa época durante tres días como casa de huéspedes junto a otras nueve, obteniendo 15 dólares por día. “Aunque lo que más nos gusta es el hecho de convivir con gente que se convierte como en tu familia por esos días”, aclara el pulpero.
QUIEREN TURISTAS DECENTES
También 14 jóvenes entre 13 y 18 años y alrededor de ocho artistas locales, entre ellos grupos musicales, reciben dinero extra. “Porque en las cenas comunales que organiza en el patio de su casa la Adalila (González) se invita a músicos y a gente que hace alguna gracia”, especifica Pérez.
Tanto Pérez como González creen que con el premio de la finca Esperanza Verde llegarán más turistas. “Pero esperamos que eso sea controlado, porque los que han venido nos respetan y son gente buena. Ojalá que la gente de Durham monte un hotel, administrado bajo la figura de cooperativa, para que todo siga funcionando como hasta ahora: en paz y armonía”, advierte Pérez.
López, en tanto, dice que desde ya se están planteando mejorar totalmente el camino de acceso a la finca, que implicaría desde la comunidad de Yucul (que significa Coyol) a la finca Esperanza Verde. Es decir más de cuatro kilómetros.
“Esto va a beneficiar a los pequeños y medianos caficultores porque va a facilitar el transporte de 10 mil y 15 mil quintales de café. Además va a permitir diversificar la producción y asegurar más el mercado local”, augura el edil, quien incluso espera que con el triunfo de la finca se potencialice el ecoturismo en Yasica Sur, otra comunidad de San Ramón.
Valenzuela, mientras tanto, insiste en que no esperan un turismo masivo. Sólo prevén completar la carga de 50 turistas por día, y garantizar 26 turistas alojados durante dos y tres noches. Para ello dice que van a continuar conservando con el mismo esmero a la finca.
“No la pensamos remodelar pero sí cuidar algunos detalles, como el piso y techo de las cabinas. También pensamos invertir en educación ambiental y en establecer un centro donde además funcione la estación Mosi, una red para anidar aves. Aparte de eso, planeamos establecer otro proyecto de agua potable, pero esto se va a definir con las autoridades municipales”, sostiene.
INTUR HARÁ CAMPAÑA
Norma Maltez, a cargo de Turismo Interno en el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), agrega que a partir del próximo 25 de noviembre promoverán la finca Esperanza Verde en todo el país, por medio de la campaña. “Probá Nicaragua, te va a dejar un buen sabor”.
“Esta campaña la vamos a sacar por televisión, radio y prensa escrita. La idea con esto es que los nicaragüenses nos animemos a conocer nuestro país. Ya que manejamos que más del 50 por ciento de los nicas se mueven al interior (del territorio) por razones de trabajo y eso queremos revertirlo”, justifica.
Según Maltez, enfocarán zonas del sur, norte y occidente del país. “Entre éstas las ciudades de Masaya, Granada, Rivas, Estelí, Matagalpa, Nagarote, León…”, especifica.
La campaña permanecerá únicamente durante diciembre. Luego se repetirá un mes antes de Semana Santa, después retornará en las vísperas de las vacaciones de agosto y de Navidad con otros vídeos que enfocarán las ofertas de la Costa Atlántica, Chontales, Boaco y San Juan del Sur.
Aunque se maneja que la finca Esperanza Verde será como un anzuelo para promocionar el turismo a nivel extranjero. “Vamos a ver si sacamos algún reportaje sobre la finca en la cadena de televisión CNN en Español, porque con el premio de la finca Nicaragua definitivamente está apuntando a la especialización en turismo sostenible”, argumenta la funcionaria.
Mientras esto ocurre, Yelba Pérez, la administradora, seguirá abriéndole los brazos a sus viejos amigos: los turistas con los que Durham hace contacto. González continuará preparando las olladas nocturnas, procurando no sobrepasar las dos horas de cena y la finca seguirá albergando la plenitud de la naturaleza.
CRISTIANISMO DE POR MEDIO
La finca Esperanza Verde se mantiene con el hermanamiento de Durham (Carolina del Norte)-San Ramón Sister Communities, cuya junta directiva pertenece a la Iglesia Unitarion.
Esta gente suele visitar la finca anualmente durante febrero. Actualmente en la finca hay una planilla de 13 trabajadores, desembolsando mensualmente en pago de salarios 1,600 dólares. Aunque emplea indirectamente a unas 50 personas.
Esperanza Verde cuenta con 94 manzanas en total. Y entre sus atractivos están los senderos rojo, amarillo y azul, donde hay cascadas naturales, miradores y especies maderables. Además posee café orgánico certificado por Biolatina, cuya marca de venta se tipifica como San Ramón, que vende a la empresa tostadora, de origen estadounidense, Conunter Culture Coffee.
También cuenta con un cultivo, promedio mensual, de 16 a 20 especies de mariposas. Aunque la granja tiene capacidad para mil mariposas. Por otro lado posee 99 aves, cuantificada por el grupo Alas de Nicaragua.
Por la noche, en la finca se ven zorros, mapachines, cuyusos, guardiolas, guatusos, conejos. En cuanto al bosque, posee cedros, robles, roblensín, matapalo, areno, guaba, y chilamate.
Según Yelba Valenzuela, administradora de Esperanza Verde, en enero van a reestructurar el precio de las ofertas de la finca. Y hasta podrían redefinir los paquetes turísticos, en dependencia del tipo de turista que comience a llegar a la finca, pero sin afectar el nido silvestre.
Los rostros
El éxito logrado por la finca Esperanza Verde involucra a decenas de personas que dedican su tiempo completo a mantener los mejores niveles de atención y cuidado de los visitantes. Aquí algunos de los involucrados.
Yelba Valenzuela, administradora de la finca, cargo que asumió desde el establecimiento de la finca hace seis años.
Adalila González, cocinera de los alimentos típicos, trabaja desde hace cuatro años con la finca.
Pablito Pérez, dueño de una de las diez casas de huéspedes en el poblado San Ramón, vecino de la finca.
LO QUE VIENE
Tras el premio obtenido por la finca Esperanza Verde, en la categoría de Conservación Ambiental, turistas ambientalistas, universidades con especialidad en turismo sostenible y hasta embajadores están mostrando interés en conocerla. El próximo 6 de diciembre se espera que ‘Smithsonian Magazine’ entregue el cetro de conservación a la finca Esperanza Verde, y además el premio en efectivo, cuantificado en 20 mil dólares.