Velia Govaere Vicarioli*
Roman, Times, serif»>Opinión Económica
Una victoria silenciosa en Nicaragua
Velia Govaere Vicarioli*
El final de la guerra fría marcó un viraje paradigmático. El eje estratégico de la hegemonía nacional giró de alianzas militares hacia el establecimiento de bloques comerciales. Desde entonces los Tratados Comerciales Internacionales son decisivos en las políticas públicas de todas las naciones.
El tejido sociopolítico de la Centro América de las guerras sociales quedó marcado tanto por sus luchas armadas como por los alineamientos internacionales de sus protagonistas. Por eso tal vez el segmento de opinión pública reacio a la apertura comercial coincide con los sectores tradicionalmente antinorteamericanos.
Como consecuencia de este alineamiento era de esperarse que desde Guatemala hasta Nicaragua se produjera una movilización fuerte de la izquierda contra el DR-Cafta.
Lo que ocurrió, sin embargo, parece no tener relación ni con los alineamientos de la Guerra Fría ni con la historia de estos países, sino con un elemento que cada vez es más decisivo en la relación entre los gobiernos y sus ciudadanos.
En El Salvador el candidato del FMLN anunció antes de la campaña electoral que se opondría fuertemente al DR-Cafta de tener una victoria en El Salvador. La izquierda de Honduras llegó hasta decir que aprobar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos era un atentado contra la soberanía popular y quienes lo aprueben podían ser juzgados por traición. En Guatemala los mismos legisladores piden divulgar más el contenido del acuerdo antes de aprobarlo cuando una encuesta reveló que sólo tres de cada 100 guatemaltecos conocen del Tratado.
Nicaragua marca un contraste con la Centro América de las guerras. Aquí se vaticina una aprobación expedita, probablemente como pionera de la región que contrasta con la fuerza política del FSLN. Las recientes elecciones municipales marcaron una abrumadora victoria del Frente que en los últimos meses ha marcado el paso legislativo. Sin embargo, el sandinismo no ha logrado convertir su oposición a DR-Cafta en idea hegemónica. ¿Por qué?
¿Cómo explicar que la influyente izquierda nicaragüense no quiera asumir el costo político que le implicaría una oposición frontal al tratado?
Ésta es mi hipótesis: en Nicaragua el Gobierno logró crear hegemonía para la idea del DR-Cafta gracias a una política de total apertura y participación ciudadana. En las demás repúblicas centroamericanas no fue así.
En Centroamérica las negociaciones fueron mantenidas en total confidencialidad lo que creó suspicacias más allá de lo razonable.
Nicaragua apostó a un auténtico diálogo haciendo una fuerte inversión en transparencia. El sector privado de toda Centro América tenía que venir a Managua para darse cuenta global de las negociaciones. El Mific tenía un cuarto de lectura donde cualquiera tenía acceso a los avances de las negociaciones tal como estaban plasmadas en los textos.
De esto no se ha hecho mucho ruido y puede ser una victoria política silenciosa que nadie ha querido reclamar como propia. Los sectores nicaragüenses tal vez piensen que la conducta de su gobierno fue la conducta internacional estándar. Nada más fuera de la realidad.
El estándar centroamericano fue el silencio y la reserva en las negociaciones. Es curioso que los nicaragüenses desconozcan el coraje que significó para su gobierno abrirse totalmente a un diálogo transparente con su sector privado y la sociedad política y civil.
La política del Gobierno de Nicaragua con sus ciudadanos en las negociaciones de un tratado de libre comercio convirtió la apertura y el acceso total a la información en una “verdad” socialmente aceptada.
Por silenciosa que sea esa victoria es un legado que nos dice al resto de centroamericanos que en transparencia en política pública tenemos todavía mucho que aprender de Nicaragua.
* La autora es abogada especialista en Comercio Exterior.