Leonardo Centeno Caffarena
Roman, Times, serif»>Opinión Económica
Algunas recomendaciones para el desempeño empresarial
Leonardo Centeno Caffarena
Nuevos proyectos (de cooperación internacional o locales) que inician operaciones en Nicaragua para apoyar al sector empresarial, normalmente se encuentran con un gran reto: no tienen forma precisa de saber cuántas empresas hay, a qué sectores pertenecen, dónde están ubicadas, cuántas cotizan o no, cuántas son micro o pequeñas, y cuántas de ellas exportan o tienen potencial para hacerlo.
Cuando usted intenta dar respuesta a las anteriores inquietudes, y consulta fuentes provenientes de diferentes instituciones como el Mific, BCN, INEC, DGI, INSS o Inatec, probablemente llegará a tantas respuestas como instituciones consulte, ya que cuando se trata de medir qué es una micro, pequeña, mediana o gran empresa, todas ellas parten de criterios diferentes.
Es posible que nuestros cooperantes se hayan preguntado en más de una ocasión, “si los nicaragüenses no saben con exactitud cuántas empresas tienen, ¿cómo establecen en sus proyectos ‘la dimensión’ de sus necesidades, y en qué basan sus proyecciones futuras?”
Algunos ejemplos que se pueden mencionar son: la clasificación por unidad económica usada por el INEC en el Censo-1996 dista muchísimo de la usada por el BCN en la Encuesta Industrial Anual-1996, o la elaborada por el Mific en la Política Pyme (2001), o la usada por INEC/Mific en el Directorio Económico Urbano, o aún la clasificación hecha por el MHCP (DGI) del 20 de junio de 1997 para los diferentes tipos de contribuyentes.
También hay profundas diferencias cuando se comparan los criterios de los instrumentos anteriores con las Encuestas de Medición del Nivel de Vida (1993, 1998 y 2001), o el III Censo Agropecuario (2001). En el caso de Cetrex (que pertenece al Mific) en su contabilización de las exportaciones nacionales, considera sólo los criterios de ingresos (US$) y cantidades (unidades); del todo contabiliza el tamaño de la unidad económica exportadora. O sea no hay forma precisa de saber si existen Pymes nacionales que sean exportadoras o con potencial para hacerlo.
Si tomamos datos que manejan las instituciones mencionadas, cuando se ponen juntos, éstos serán de poca utilidad para el que intente “leer historias detrás de los números”, y más bien podrían resultar confusos y hasta peligrosos si se utilizan para tomar decisiones que tendrán repercusiones en la vida de todos los nicaragüenses.
Hoy más que nunca sentimos la imperiosa necesidad de llevar medidas que sean referenciales para todos, llamando a los fenómenos empresariales de igual manera, lo que al final nos permitirá socializar la información, y conocernos como nunca lo hemos hecho antes.
Para los que nos movemos en el ámbito de la docencia en el sector de la economía empresarial, se nos hace tan difícil hablar del sector Pyme (por poner un ejemplo), y no poder proveer a los estudiantes de bases de datos referenciales. Una y otra vez nos encontramos con el casi imposible reto de explicar los temas empresariales neurálgicos con información pobre, y poco relevante por su inconsistencia, incoherencia, e imprecisión.
El partir de supuestos tan diferentes entre nuestras instituciones, afecta nuestra legislación, nuestros instrumentos de intervención, la cooperación, el rol de las alcaldías, etc. y con mucha mayor razón si consideramos el nuevo entorno internacional, nos encontramos en la urgencia de evaluar impactos, hacer proyecciones, distribuir recursos, monitorear crecimiento, etc. pero cuando nos vamos a las referencias, nos damos cuenta que tenemos una gran limitante.
Decir que una microempresa va de 1 a 3, 4, 5 ó 6 empleados, o que una pequeña empresa va de 6 a 10 o a 20, nos llevará a resultados sumamente distintos en unos y en otros casos; con mucha mayor razón si ya se llevan estadísticas (ejercicios de valoración) como censos o encuestas ejecutadas por diferentes instituciones, con resultados que difícilmente se podrán cotejar o explicar los “unos con los otros”.
Hay una anécdota sobre cuatro hindúes ciegos que fueron llamados para que definieran lo que era un “elefante”, con sólo palparlo. A uno le tocó la cola, por lo que dijo que un elefante era como una soga; a otro una pierna, y dijo que el elefante era como una columna; a otro le tocó la trompa, por lo que dijo que era como una serpiente; y al último le tocó un colmillo, por lo que dijo que el elefante era como una espada. Cuando se sentaron a hablar del elefante, todos se referían a lo mismo, pero tenían una “definición” mental distinta de lo que éste era.
Es posible que, como país, nos esté pasando algo parecido cuando nuestros ministros, presidentes de instituciones, o el mismo Presidente de la República se sientan a conversar sobre el sector de las micro o pequeñas empresas; todos hablarán del mismo tema, sin embargo unos se referirán a la soga, o a la columna, o la trompa, o aún a la espada, pues respectivas instituciones parten de supuestos diferentes, lo que podría ser una de las razones por la gran confusión institucional en el tema.
ALGUNAS RECOMENDACIONES
1. El Mific, en coordinación con las otras instituciones que operan directamente en el campo de la economía empresarial, como Mag-For (INTA, FCR e Inafor), Banco Central (INEC), Inatec, INSS, MHCP (DGI), Intur y Presidencia (IDR) tiene la responsabilidad de liderar el proceso de establecer una política empresarial, con definiciones básicas claras.
2. Los resultados establecidos anteriormente deben ser del conocimiento de todos (instituciones del Gobierno Central, Alcaldías, asociaciones empresariales, cooperación y la ciudadanía en general), y velar por su cumplimiento, principalmente de cara a futuros instrumentos de medición que se vayan a ejecutar por parte de cualquier institución, las que imperiosamente deben considerar lo establecido antes.
3. Mantener consistencia en el tiempo, con los indicadores; esto nos permitirá monitorear nuestro desempeño y establecer con precisión nuestra posición competitiva actual y futura.
Lo anterior le permitirá tanto al Mific como a otras instituciones del Gobierno Central promover el sector empresarial con acierto, con sentido de dirección; los resultados del Programa de Innovación Tecnológica, o el Programa de Transformación Productiva, pudieron ser otros, de contar con la caracterización (documentada) sobre la empresa con potencial. También para el futuro se beneficiarán instituciones que hacen encuestas, como la UCA o los medios de comunicación (LA PRENSA, El Nuevo Diario), ya que contarán con parámetros o puntos de referencia para sus monitoreos o investigaciones en el campo empresarial.
Las pocas horitas que inviertan los funcionarios públicos de las instituciones mencionadas, en hacer este trabajo, no son nada comparadas con el gran beneficio que le harán a Nicaragua.
Ojalá que para los próximos Censo Nacional, Censo Agropecuario, las Encuestas de Medición del Nivel de Vida (EMNV) y todos aquellos instrumentos de medida que tengan que ver con el tema económico, el Mific ya tenga estos conceptos y definiciones previamente establecidos, y que todas las instituciones que operan en ese mismo ámbito, con mucho celo, lleven cuentas claras bajo iguales medidas. Con el tiempo, sólo así sabremos cuántas empresas tenemos, dónde están ubicadas, a qué sectores pertenecen, su crecimiento con el tiempo y más importante aún, su potencial futuro. De otra manera, todos los retos que tenemos por delante serán inmensurables, y nuestra posición estratégica débil e incierta.
* El autor es Estudiante de Doctorado en Creación, Estrategia y Gestión de Empresas, en la Universidad Autónoma de Barcelona.