Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/CARAZO
Un acto calificado por la población católica de Jinotepe como sacrilegio fue escenificado en el interior de la parroquia San Antonio de Padua, la noche del domingo, por personas hasta ahora desconocidas, quienes rompieron un vitral para penetrar al templo.
Los desconocidos irrumpieron con violencia en la sacristía, sacaron la llave del sagrario y luego lo abrieron para esparcir las ostias por el piso, así como algunos copones, pero no se registró daños a las imágenes.
El padre Edwin Román Calderón, encargado del templo, condenó este hecho, tras recalcar que en seis ocasiones personas no identificadas han penetrado al lugar para robar las alcancías y causar daño a parlantes y aparatos de sonido que se usan para el coro y nunca se ha esclarecido ningún hecho.
Román explicó que él duerme en la Casa Cural y no escuchó ningún ruido durante la noche, pero considera que se puede tratar de personas conocidas porque sabían dónde se guarda la llave del sagrario. La noche del domingo hubo un apagón de energía que duró más de una hora, varios vecinos dijeron haber escuchado pasar grupos de pandillas que discutían, pero nada que identificara el vandalismo al templo.
Los delincuentes no robaron nada pero destruyeron muchos objetos sacros de gran valor para los católicos. Al parecer entraron luego de romper un vitral valorado en mil cien dólares, luego abrieron la puerta de la sacristía y sacaron las gavetas de un armario revolviendo los manteles del púlpito y otros objetos.
En la sacristía también fue encontrada una casulla roja que usa el padre para oficiar misa con una cruz invertida. Ésta fue hecha al parecer con pintura en spray porque dejaron el envase, según lo mostró el sacerdote, mientras señaló que también quemaron la tela de un parlante que se encontraba en otro cuarto.