El diálogo siempre es necesario

Marco Mayorga

El diálogo es la mejor herramienta para coordinar acciones, fomentar la convivencia, desarrollar personas o familias, fortalecer las naciones, etc. Desde que tengo uso de razón he escuchado hablar de la necesidad del diálogo en Nicaragua. No hay costumbre en el uso de este método civilizado, pero siempre, cuando se llega a una situación crítica (real o provocada), se retorna a lo básico: el diálogo. Las familias, los amigos, las organizaciones, las empresas y los países que no lo practican, simplemente se desunen y desenfocan; pierden oportunidades de desarrollarse, se dividen y se debilitan o fracasan.

Las personas y empresas pueden darse el chance de no dialogar, después de todo, solamente afecta su núcleo; pero el país nunca puede darse la oportunidad que los principales autores eviten y no practiquen el diálogo.

Más de un millón de nicaragüenses se marcharon a otros países en busca de trabajo; y el diálogo pudo evitarlo. Hoy otro millón que ya nacieron necesitarán educación, vivienda y empleos. Pero: ¿qué hacemos por ellos? Por la falta de entendimiento y diálogo estamos forzándoles a buscar su futuro en otro país. Por incultura al diálogo se deja como último recurso o exclusivamente para crisis. Entonces el diálogo se practica bajo presión y tiene menos oportunidad de éxito; pero igual se debe intentar.

Bajo estas circunstancias, siempre surge la mezcolanza entre lo político y lo económico. Un sector de la población considera que la crisis es política y esto afecta lo económico; y los políticos de turno consideran que la verdadera causa no es política, que es económica. Y en esta trampa de prioridades y excesivos temas han hecho fracasar los diálogos anteriores.

Cuando existe este escenario difícil, es conveniente al inicio separar dos temas —económico y político— en diferentes mesas. Una mesa económica con representación sindical, empresarial, gubernamental y representación política en minoría. Otra mesa política con representación de partidos políticos, gobierno y sociedad civil. Cada una con agenda previamente acordada y un manejo profesional del mismo, que permita llegar a conclusiones objetivas.

Habrá muchos temas económicos que objetarán la necesidad previa de soluciones políticas. El área política debe considerar y tomar decisiones de estos temas sin postergar. Siendo el empleo la prioridad de los nicaragüenses, es injusto aplazar o perturbar el avance económico por falta de acuerdo o intransigencia de algunos políticos por mantener como método de alcanzar o retomar el poder el desorden, el caos y la pobreza. Los acuerdos políticos se dificultan cuando para los mismos participantes significan perder prebendas y comodidades

Adquiriendo acuerdo en lo político y económico; la herramienta del diálogo debe ser continua para inmediatamente abordar temas sociales, educación, ecológicos, de géneros, otros temas económicos y políticos, etc. que debieron ser pospuestos. Después de todo, los recursos económicos para atender las otras áreas se obtendrán como resultado de un crecimiento económico; con más empresas invirtiendo, empleando y pagando impuestos.

Nuevamente, pero esta vez bajo el auspicio de la OEA —que vale la pena tomar el reto— y de una manera civilizada, técnica, objetiva y profesional, Nicaragua puede realizar un diálogo efectivo a inicio del 2005. Superar o ignorar las actitudes de algunos de evitar el diálogo —que no tienen interés que se inicie— y las actitudes de otros por hacer fracasar el diálogo durante su realización. Por Nicaragua vale la pena cualquier esfuerzo para orientar la suerte de los nicaragüenses hacia un futuro de esperanza y progreso.

El autor fue Presidente de la Cámara de Comercio.

Editorial
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