Los habitantes y vecinos de las viviendas afectadas por el incendio, observan el desastre provocado por la explosión en el taller de pólvora.

Explota taller clandestino

Vecinos aseguran que denunciaron ante Policía producción de pólvora Nueve casas fueron semidestruidas y vecinos resultaron lesionados, incluyendo una bebé de dos meses Mercedes PeraltaCorresponsal/León Ayer, cuando las familias del barrio El Calvario se disponían a almorzar, la calma fue interrumpida por una explosión y la destrucción parcial de nueve viviendas. Una persona quemada, dos […]

  • Vecinos aseguran que denunciaron ante Policía producción de pólvora
  • Nueve casas fueron semidestruidas y vecinos resultaron lesionados, incluyendo una bebé de dos meses

Mercedes PeraltaCorresponsal/León

Ayer, cuando las familias del barrio El Calvario se disponían a almorzar, la calma fue interrumpida por una explosión y la destrucción parcial de nueve viviendas.

Una persona quemada, dos lesionadas y nueve casas semidestruidas fue el resultado de la explosión de un taller de pólvora, propiedad de Gilberto Narváez. El dueño del taller, supuestamente clandestino, fue detenido tras el suceso.

Alex de Jesús Hernández, de 17 años, es el joven que manipulaba la pólvora, cuyo descuido provocó el siniestro que acabó con el taller, y parcialmente con la vivienda y oficina del ingeniero Rodolfo Solórzano, quien se encontraba fuera de la ciudad al momento del incendio.

Aparentemente en el taller se encargaban de producir bombas para la pesca artesanal, dijo una de las personas afectadas, quien aseguró que los vecinos ya habían informado de esta irregularidad a la Policía.

Los daños que aún no han sido cuantificados fueron mayores porque el local donde se encontraba la pólvora era cerrado. El subcomisionado Cristian Hernández, de la Policía Nacional en León, adelantó que se trata presuntamente de un taller ilegal.

El teniente Flavio Velásquez, del Benemérito Cuerpo de Bomberos, dijo que en el sitio no se encontraron extinguidores de incendio, ni otros indicios que revelaran que se tomaban precauciones al trabajar.

ERA UNA AMENAZA

Delfina Méndez, vecina del taller, dijo que el mismo tenía cerca de seis meses de estar operando y que eso preocupaba a la vecindad, la cual se había quejado ante la Policía.

“Estos talleres no deben estar en los barrios, sino en las afueras de la ciudad para darnos seguridad”, dijo la mujer apoyada por su marido Cristóbal Pérez Hernández, quien se quejó de que el taller de pólvora estaba ubicado contiguo a las viviendas, y esta condición representaba poner en riesgo la vida de muchos.

Aparentemente la carga de pólvora estaba pegada a la pared de la casa y oficina del ingeniero Rodolfo Solórzano, pues ésta resultó destruida casi en su totalidad.

Los propietarios de la vivienda se encontraban en Boaco a la hora del suceso, indicaron vecinos que resguardaban los bienes de la familia Solórzano.

Kenia Hernández Rayo, vecina inmediata del taller, y su bebé Abigail, de dos meses de edad, resultaron lesionadas por la onda expansiva y fueron ingresadas en una clínica previsional.

COMBATEN EL FUEGO

Para apagar el incendio se necesitaron dos cisternas de la Dirección General de Bomberos, la unidad del Benemérito Cuerpo de Bomberos, el apoyo de Defensa Civil y la Policía Nacional.

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