Chepeleón Argüello
Me sumo al pueblo honrado y trabajador que condena enérgicamente el asesinato de la periodista María José Bravo, a manos de un cobarde. Es obvio que en Nicaragua, tanto la derecha como la izquierda, pretenden silenciar por medio de la violencia irracional a los que sienten como obligación moral denunciar la corrupción, y los corruptos creen que aún vivimos la época oscura a la que sometieron al país, y pretenden acallar el derecho de la libertad de expresión con balas.
Fremont, California