Fátima Tórrez González
“No sé de qué hablan, yo no conozco a los Loáisiga, quiero hablar con mis familiares para que vayan a los Derechos Humanos porque me los han violado, yo soy inocente”, dijo Julián Hernández Solano, de 28 años, luego de terminar la audiencia preliminar en el Juzgado Sexto Penal de Audiencia, donde la Fiscalía lo acusa de los delitos contra la paz de la república y asociación para delinquir.
El acusado insistió en que él no fue capturado en la finca Presilla donde la Policía Nacional encontró el pasado 5 de noviembre varias armas de fuego, equipos y pertrechos, que presuntamente traficaban desde Managua hacia El Rama.
“Fue en mi casa que me capturaron y no me dijeron por qué, me preguntaban si yo era Fermín y les insistí que no, me han interrogado por lo que encontraron (las armas) pero yo no sé nada”, dijo el reo.
La audiencia estuvo reñida, ya que el defensor de oficio Ramón Rojas insistía en que la juez capitalina no tenía jurisdicción para conocer de ese juicio, puesto que las armas y los equipos de guerra fueron ocupados en el kilómetro 272 de la carretera a El Rama y por lo tanto debía actuar un Juzgado de esa localidad.
En cambio, la fiscal Mirna Siles argumentó que todo era producto de las investigaciones que se iniciaron en Managua y dieron con ese hallazgo, además tiene conexos con lo que le encontraron al abogado y ex policía Pedro Pablo Loáisiga, en el kilómetro 12 Carretera Vieja a León, y que está radicado en el Juzgado Segundo Penal de Audiencia.
A pesar de todos los alegatos, la juez Margarita Romero, aceptó la acusación.
“Considero que soy competente para conocer el caso, además se ha violentado la convivencia social y armónica de la Nación. Por ser delitos graves, el acusado merece la pena privativa de libertad”, dijo la judicial en su resolución.