Edgard Tijerino
Pueden creerlo. Hay preocupación en Boston.
Después de aterrizar en la pista de la grandiosidad, Theo Epstein y los ahora “iluminados” Medias Rojas, se encuentran frente a un catálogo de complicaciones que, de no ser resueltas favorablemente, podrían impedirles seguir siendo tan buenos como los vimos, una de ellas el dominante: Pedro Martínez.
Tan difícil como le fue a Epstein conseguir a Curt Schilling el día de acción de gracias en noviembre del 2003, le resultará evitar el escape de Pedro Martínez hacia cualquier lado, incluso Nueva York.
La rabia, que empujó al laberinto de la desesperación a George Steinbrenner, mientras veía derretirse todos los brazos disponibles a lo largo de cuatro juegos consecutivos, todavía no se calma, y una “urgente vacuna” sería atrapar a Pedro Martínez.
Claro, es una jugada de doble filo.
Steinbrenner, impresionado genuinamente por la trayectoria, el significado, y el pitcheo de Martínez en el tercer juego de la Serie Mundial contra San Luis, quiere verlo en la rotación yanqui más allá de las sospechas sobre el deterioro de su brazo y “la regla” no escrita de ser limitado a un máximo de siete entradas por el desgaste.
Obtenerlo y quitárselo a Boston es la maniobra. Yo me fortalezco al mismo tiempo que debilito a mi enemigo, es lo que piensa “El Jefe”, también interesado en la escopeta zurda del tirador de 41 años Randy Johnson, quien fue capaz de registrar 2.60 en carreras limpias, dibujar un Perfecto y ponchar a 290 en la recién finalizada temporada.
¿Pedro con los Yanquis? ¡Se imaginan eso! Tan improbable como Trosky en la Casa Blanca o el Hombre de las Nieves en Chinandega.
No ahora. No después de haber visto a Juan Marichal con el uniforme de los Dodgers. Eso fue considerado imposible porque el gran público de Los Ángeles, nunca pondría a un lado aquel episodio bochornoso con Marichal tratando de arrancarle la cabeza con un bate a John Roseboro, y su fiera rivalidad con Sandy Koufax.
Pero ocurrió, aunque no quedó historia porque en ese 1975, Marichal se retiró después de tirar sólo dos veces con los Dodgers, perdiendo un juego sin ganar. Tenía 38 años, y su cuerda se había agotado.
Martínez en tanto, por inscribirse en la lista de Agentes Libres, tiene 33 años, y ha logrado, con sus 33 faenas en el 2004, desvanecer parte de las sospechas que cobijan su brazo derecho ganador de tres premios Cy Young.
En 1975, cuando Marichal llegó a los Dodgers, John Rosebero ya no estaba, en cambio, Martínez va a encontrarse con Jorge Posada, con quien no puede verse, pero que se ha comprometido a no ser un inconveniente para la contratación de Pedro.
Pedro y Johnson con los Yanquis en el 2005. Tratándose de una obsesión de Steinbrenner, no puede ser descartado.
¿CUÁNTO COBRARÁ?
En la campaña del 2004, Pedro con 17.5 millones de dólares, fue el pitcher mejor pagado del beisbol. Buscando un contrato de tres años, su agente piensa que podría negociar por algo parecido, pero eso está por verse, aún en caso de seguir con Boston.
El dominicano que llegó a 2,296 innings en su carrera, registró 16-9 con un extraño porcentaje de 3.90 en carreras limpias en el 2004.