Roberto Pérez Solís
El economista Néstor Avendaño implícitamente dio el visto bueno a la decisión tomada por el Gobierno y los diputados de la Asamblea Nacional, de entregar a los transportistas un subsidio de 30 millones de córdobas.
Con este subsidio los transportistas suman 72 millones de córdobas recibidos, este año, de manos del Gobierno central. Las amenazas de paro de los transportistas han sido la principal “arma” utilizada para alcanzar sus demandas.
“La tarifa del transporte urbano de los buses es regulada por el Estado, es uno de los pocos precios que aún regula, y si no permite eso, sencillamente tiene que dar un subsidio”, dijo el economista.
Sin embargo, el diputado Agustín Jarquín Anaya consideró que el último subsidio autorizado por la Asamblea Nacional es apenas “un parche” en medio de la crisis.
Dijo que esta decisión debe ser vista como “un compás de espera” para mientras se busca una salida más integral al problema del alza de los combustibles.
“Hay que definir cuanto antes qué se debe hacer por el país ante el alza del petróleo, que considero será un problema permanente y no temporal, hay que recordar que nuestro país es altamente dependiente de este combustible”, explicó Jarquín.
PRIORIZAR OTRAS ÁREAS
El parlamentario consideró que existen otras áreas del Estado que son más vulnerables y deberían recibir una mayor partida presupuestaria, pero “lamentablemente, aquí las asignaciones se han hecho midiendo los niveles de protesta y no por los de las necesidad”.
“Un paro generalizado en el sector transporte provoca más daños colaterales que los hospitales sin medicamentos, el lucro cesante que habría en la economía sería muy grande, las pérdidas de recaudación fiscal serían más grandes”, respondió Avendaño.
En julio el Gobierno dio los primeros 42 millones de córdobas, también en subsidios directos a los transportistas por este mismo problema. El dinero les fue entregado en efectivo y según conoció que de la misma forma les serán entregados los últimos 30 millones.