Piratería

Jorge Ulises González Briones Para los amantes de la lectura y para todo el público en general ha sido una sorpresa el robo que se le hizo a la obra de García Márquez, Memorias de mis putas tristes, pues antes de ser presentada oficialmente, los corsarios de las ideas estaban vendiendo ejemplares de esta obra […]

Jorge Ulises González Briones

Para los amantes de la lectura y para todo el público en general ha sido una sorpresa el robo que se le hizo a la obra de García Márquez, Memorias de mis putas tristes, pues antes de ser presentada oficialmente, los corsarios de las ideas estaban vendiendo ejemplares de esta obra a mitad de precio, violando los derechos de autor del querido y releído Gabo.

En sí ésta fue una controversia, recayendo casi la responsabilidad en la casa editorial que se encarga de promover el libro, de tal forma que para evitar que la piratería se saliera con la suya, se dice que la editoria del libro reeditó el final de esta historia para que el que reprodujeron estos señores perdiera el interés de los lectores. Ésta fue una buena salida ante este conflicto, sin embargo el asombro más grande fue saber que Gabriel García Márquez no escribió ese final que tiene el libro oficial, dándole un valor agregado al libro pirateado. Nada más cruel para el final de este libro.

El tema de la piratería en todos sus ámbitos es controversial, existe un criterio casi unificado de que esta práctica acerca al consumidor promedio a acceder a casi todo tipo de productos como programas informáticos, cintas de audio y vídeo en distintos formatos, a un bajo precio.

La pregunta es: ¿por un bajo precio pagaremos el alto precio de aniquilar las ideas? Y a las grandes corporaciones, ¿por un alto precio dejaremos que los piratas roben la ideas? La polémica tiene que comenzar a contestar estas preguntas.

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