Los adictos en recuperación, agrupados en CREA, compartieron una tarde de alegría con la comunidad de Lomas Verdes.

Rehabilitación y esperanza para adictos a las drogas

Jóvenes se reintegran a comunidad tras terribles experiencias Hilda Rosa Maradiaga C. La madrugada del 23 de abril del año pasado, Dieldri Pacheco (43) quedó en coma a causa de una sobredosis de droga. Después de cinco días inconsciente y 22 años de adicción, decidió ingresar a la Casa de Reeducación de Adictos a las […]

  • Jóvenes se reintegran a comunidad tras terribles experiencias

Hilda Rosa Maradiaga C.

La madrugada del 23 de abril del año pasado, Dieldri Pacheco (43) quedó en coma a causa de una sobredosis de droga. Después de cinco días inconsciente y 22 años de adicción, decidió ingresar a la Casa de Reeducación de Adictos a las drogas (CREA). La tarde de ayer, junto a Carlos Miranda (22) recibió una placa por haber culminado el programa de rehabilitación, dejó de ser un interno y regresó a la sociedad.

La entrega de placas se realizó en la sede de CREA en Lomas Verdes, durante la celebración Casa Abierta, una actividad que Hogares CREA Internacional realiza mensualmente y en la cual degustan comidas y comparten con la comunidad.

Hogares CREA tiene sedes en distintos países latinos y en Nicaragua lleva poco más de un año. Atiende aproximadamente a 40 personas en Managua y 25 en Estelí, con el propósito de sacarlos del mundo de las drogas, integrarlos a la comunidad y enseñarles valores éticos y morales, informó Carlos Manuel Ortiz, director nacional de Hogares CREA.

Los internos reciben 14 terapias en distintas modalidades, entre ellas urbanidad, terapia de confrontación y terapia individual, donde reciben consejería con psicólogos voluntarios o adictos recuperados, quienes en muchos casos logran ayudar bastante porque han vivido esas experiencias.

CREA también realiza una labor de prevención del consumo de las drogas, brinda educación académica y vocacional a los residentes, servicios clínicos a los adictos y apoyo a los familiares, agregó.

Carlos Miranda, quien también recibió su placa ayer, consumió crack y otro tipo de drogas durante ocho años. Hoy lleva tres años sin consumir y regresó a la sociedad como supervisor del centro en Estelí.

Ambos coincidieron en sentir una gran felicidad al recuperarse, ya que las drogas los llevó a perder a sus familias, sus hogares, andar en las calles, y a deteriorarse física y mentalmente.

Ellos continuarán tratamiento de seguimiento por cinco años más con la ayuda de Dios, las herramientas adquiridas en el programa y la conciencia de que tienen un problema que superar cada día, dijeron.

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