- A pesar de que en Nicaragua los accidentes laborales son cuestiones de casi todos los días, ninguna instancia conoce cuánto implica en costos para el país y lo que es peor, nadie asume la tarea de calcularlo
Amparo Aguilera
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los países gastan entre el tres y cinco por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) atendiendo las afectaciones de los accidentes laborales, sin embargo en Nicaragua nadie conoce con certeza esos costos.
Si se tomara en cuenta los parámetros de la OIT, en el país se invertirían entre 123 y 205 millones de dólares en estos menesteres, considerando que el PIB se cuantifica en 4,100 millones de dólares.
En estos cálculos la OIT incluye atención médica, rehabilitación, días perdidos y sustitutos, es decir personas que provisionalmente ocupan el lugar del lesionado.
A esto hay que agregarle la producción que se pierde a causa de los trabajadores que se dedican o a atender al accidentado o a curiosear. Sin embargo el Gobierno nicaragüense no contabiliza estos costos en sus cuentas nacionales.
Aunque sí lleva cuenta de los accidentes. Luis Martínez, director general de Higiene y Seguridad en el Ministerio del Trabajo (Mitrab), detalla que en el 2001 registraron, en general, 8,127 accidentes que significaron 295 mil 376 horas laborables perdidas.
Mientras en el 2002, contabilizaron 8.541 accidentes que implicaron entre 35 mil y 40 mil horas perdidas. En el 2003, en tanto, cuantificaron 8.994 accidentes con la misma variabilidad de tiempo improductivo. “En el 2004 la tendencia es la misma”, adelanta el funcionario.
Martínez no supo precisar el valor de esas horas “estériles” en pesos y centavos aduciendo que en cada sector económico el costo varía y que en todo caso, quien lleva el registro es el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INNS).
Pero dijo que para el Mitrab el costo para prevenirlas aún es bajo. Según el departamento de administración de ese ministerio, en este año cuentan con un presupuesto de 578,577 córdobas para pago de viáticos a los 14 inspectores destinados a Higiene y Seguridad. Esto también incluye gasto de combustible y lubricantes.
LA PRENSA entrevistó a José René Gasteazoro, vicegerente general de Riesgos Profesionales en el INSS, pero el funcionario tampoco supo cuantificar el costo en accidentes.
COSTO PARA EMPRESARIOS
Alejandro Terán, tercer vicepresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), estima que la empresa privada, en promedio, gasta entre 7 mil y 10 mil dólares anuales en concepto de accidentes laborales.
Aunque en construcción el costo oscila entre los 20 mil y 25 mil dólares por cada obrero lesionado. “Porque éste es el sector que registra más afectados. De manera que nuestros rendimientos productivos se reducen hasta en un 25 por ciento ya que se sustituye al lesionado hasta un día después”, sostiene.
El Mitrab estima que un accidente conlleva 45 minutos entre su ocurrencia y atención; y un subsidio, cuando no hay muerte, que se extiende a tres días o más.
A juicio de Terán, hace falta más inversión en medidas de seguridad y más capacitaciones para reducir las lesiones y muertes en los centros de trabajo.
“Creo que el Inatec debería promoverlas para generar más conciencia colectiva (a nivel del trabajador y del empresario) porque a la fecha no son suficientes”, reconoce.
PÉRDIDAS PARA SINDICATOS
Pero Asunción Alonso, secretario de organización del Sindicato Nacional de la Construcción, insiste en que cuando un trabajador se accidenta, el que más pierde es el afectado.
“Ya que la mayoría no está inscrito al INSS y queda desprotegido. Entonces le toca costear su lesión con todo y tratamiento, y ver cómo garantizarle la comida a la familia. Y lo peor de los casos es que muchas veces queda hasta sin poder caminar”, indica.
“Al empleador, continúa, el accidente no le cuesta nada porque él lo repone con otro. Además la mayoría no invierte en medidas de seguridad ni siquiera los multan cuando se carecen de éstas”, sostiene.
Pero al solicitarle que traduzca las pérdidas que refirió en números, admite que esta apreciación no la tienen documentada en esa forma.
Domingo Pérez, secretario general de la Unión Nacional de Empleados (UNE), quien tampoco tiene idea de cuánto cuesta un accidente laboral, confirma que el empleado siempre es el más perjudicado.
“Y lo peor del caso es que el Estado ni siquiera reporta los accidentes. Entonces quien carga con todo es la víctima”, corrobora.
Al final todos coinciden en que los accidentes implican “altos” costos, pero nadie se atreve a traducir en dinero las afectaciones.
LA INCIDENCIA EN GENERAL
Para el Mitrab los accidentes en términos de incidencia se han reducido porque “hay más responsabilidad de los empleadores y porque los sindicatos son los que más le están poniendo mente a la seguridad”, explica Luis Martínez, director general de Higiene y Seguridad del Mitrab.
“Por ejemplo —añade— si comparamos los últimos tres años vemos que en el 2001 el índice fue de 8.7 por ciento, con una masa laboral de 92,651 trabajadores. Mientras en 2002 (con una masa de 104,626 trabajadores) y 2003 (que registró 109,673 asalariados formales) el índice ha sido de 8.2 por ciento en ambos años”, reitera.
Los sindicalistas exponen lo contrario. Ellos sólo registran los accidentes mortales. De acuerdo a sus cálculos en el 2001 acontecieron 32 muertes, en el 2002 sucedieron 37, al siguiente año 36 y en el 2004, hasta septiembre, 14 muertes por accidentes. “La mayoría por falta de medidas de seguridad”, especificó Alonso.
El Mitrab para el próximo año espera contar con la Ley de Higiene y Seguridad, anteproyecto que ya está en manos de la Comisión Laboral de la Asamblea Nacional (AN).
Este proyecto ley, según sus impulsores, va a reforzar las inspectorías relacionadas a higiene y seguridad, como su nombre lo indica.
Además va a dar carácter de ley a las normativas relacionadas al tema. Pero los sindicatos la objetan aduciendo que no tuvo consenso y que mutila aspectos del Código del Trabajo. Aunque coinciden en que la nueva ley por lo menos establece multas a quien incurra, en este caso empresas, en faltas de medidas seguridad.
SECTORES AFECTADOS
El Ministerio del Trabajo (Mitrab) estima que en cantidades brutas el sector de Industria Manufacturera es el más afectado con accidentes laborables.
Luego le sigue agricultura, caza y pesca; servicios comunales y sociales; transporte, almacenamiento y comunicaciones; comercio, restaurantes y hoteles; electricidad, gas y agua; construcción, explotación de minas, y establecimientos financieros.
Aunque en índice de frecuencia los sectores de construcción y electricidad tienen más incidencia.
Por departamento, el Mitrab revela hasta el 2001 que León, Chinandega, Managua, Masaya, Granada, Matagalpa, Carazo, Rivas, Chontales, Atlántico Sur y Norte son las zonas que más registran lesiones y muertes.
El resto de zonas no sobrepasaron en ese entonces los doscientos accidentes.
LOS RIESGOS, SEGÚN EL INSS
José René Gasteazoro, vicegerente general de Riesgos Profesionales en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), detalla que hay dos tipos de riesgos laborales que establece la Ley de Seguridad Social (LSS): accidentes en el trabajo y enfermedades profesionales.
El primero está definido como “la muerte o toda lesión orgánica o perturbación funcional, permanente o transitoria, inmediata o posterior, producida por la acción repentina de una causa externa, sobrevenida por el hecho o en ocasión del trabajo, o por caso fortuito o fuerza mayor inherente a él”, se lee en el artículo 63 de la ley descrita.
Por ejemplo, cualquier golpe ocasionado por la naturaleza del trabajo, como en construcción, siempre y cuando deje evidencia física u orgánica entra en esa clasificación.
Pero esta categorización también incluye al accidente que ocurre en el trayecto habitual entre el domicilio del trabajador y su centro de trabajo; o del centro de trabajo a su domicilio.
No obstante si en ese trayecto hay desvíos ya sea para entretenerse, para visitar a algún pariente o hacer algún mandado y ocurre el accidente, el empleador tiene la posibilidad de no cubrirlo. Por otro lado, si hay licor de por medio tampoco es obligación del empleador correr con los gastos del mismo.
En cuanto a las enfermedades profesionales la LSS define en el artículo 64, que “es un estado patológico derivado de la acción continuada de una causa que tenga su origen en el trabajo, o en el medio en que la persona se vea obligada a prestar sus servicios, que provoque una incapacidad o perturbación funcional, permanente o transitoria”.
Allí caben, por ejemplo, los afectados de las bananeras de Occidente por el insecticida Nemagón. Sin embargo la ley no aclara si engloba las enfermedades causadas por el estrés. Aunque en su artículo 65, declara que no existe un listado “limitativo” de las enfermedades.
MÁS INSPECCIONES
Luis Martínez, director general de Higiene y Seguridad, comentó que este año están incrementando el número de supervisiones por inspector. “De manera que por cada uno (de un total de 14 inspectores) estamos realizando entre nueve y diez inspecciones. Porque la meta es realizar cien inspecciones mensuales primero en Managua, luego en las cabeceras departamentales y después en los municipios”, apuntó. A diferencia del año pasado donde la meta se quedó en 40 supervisiones al mes.