Aniversario de dos mártires por la democracia

José Medina Cuadra Roman, Times, serif»> Aniversario de dos mártires por la democracia José Medina Cuadra En el año 1959 estuve preso ocho meses junto con otros compañeros rebeldes de Olama y los Molejones en la ergástula conocida entonces como la “Casa de Piedra” en el antiguo Campo Marte en esta ciudad de Managua. Al […]

José Medina Cuadra

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Aniversario de dos mártires por la democracia


José Medina Cuadra




En el año 1959 estuve preso ocho meses junto con otros compañeros rebeldes de Olama y los Molejones en la ergástula conocida entonces como la “Casa de Piedra” en el antiguo Campo Marte en esta ciudad de Managua.

Al llegar a la prisión quedamos ubicados en la celda norte de esa cárcel, Tito Chamorro Zinc (q.e.p.d.) Fernando Chamorro Rappaccioli (q.e.p.d.) Jacques Pierson Cuadra y yo.

Como no se trata en este artículo de recordar los hechos y circunstancias políticas que se vivieron en Nicaragua en esa época y que motivaron aquella rebelión, pasaré a narrar una vivencia de mi estadía en esa cárcel, que tiene o debe tener especial recuerdo en un próximo aniversario este 20 de octubre.

Al amanecer el primer día presos, Tito Chamorro nos recordó que él había pasado más de un año en la “Casa de Piedra” después del fracaso del 4 de abril de 1954 y que en la celda en que estábamos era en la que había pasado más de dos años y medio preso el coronel hondureño Jorge Ribas Montes y en la de enfrente el patriota nicaragüense Luis Morales Palacios.

La conversación en esos primeros días se refería con insistencia a las innumerables torturas padecidas por los prisioneros sobrevivientes de esa rebelión.

Cuando uno pasa mucho tiempo encarcelado y sometido a la misma rutina, recuerda los primeros días y los finales antes de salir en libertad. Los de en medio, salvo los que tuvieron un significado especial, se van borrando.

La tabla en que dormí todo ese tiempo estaba frente a la división de madera que separaba mi celda del resto de la prisión. En ella había pintado Jorge Ribas Montes, que indudablemente era un buen dibujante, una imagen de Jesús expulsando a los sempiternos mercaderes. También dibujó y coloreó un retrato suyo con una larga barba, que todavía recuerdo por su fisonomía inteligente y varios pequeños poemas de José Martí junto a una bandera azul y blanco.

En todos los escritos lo que brillaba era la lucha formal del Apóstol cubano por la libertad de su patria.

Yo he llegado a entender que la historia de la humanidad es la historia de la lucha del hombre por conquistar su libertad y que en esa lucha nunca se pueden hacer concesiones.

Hace pocos meses gracias a la benevolencia de mi vecino y amigo Hugo José Vélez Astacio, que me obsequió una reproducción del libro Recuerdos de mi prisión, de su tío don Hugo Astacio Cabrera, pude volver a vivir mis recuerdos de la “Casa de Piedra”, de la cual gracias a Dios no quedó piedra sobre piedra después del terremoto.

He meditado mucho en la vida de esos mártires y es por eso que este 20 de octubre al cumplirse 48 años de su brutal asesinato ahorcados en la tina de la camioneta en que fueron sacados de la cárcel en que habían pasado dos años y medio presos, evoco y hago invitación al pueblo nicaragüense para que guarde en su corazón un sentimiento solidario con esos mártires por causa de la justicia y la democracia, y los que quieran acompañarme, pues nunca se supo dónde fueron enterrados, depositen en la calle o en el patio o en el campo, una flor que dé respuesta a la petición grabada por Ribas Montes, en su celda:

“Yo quiero cuando me muera/ sin patria pero sin amo/ tener en mi tumba un ramo/ de flores y una bandera”.

El autor fue Embajador de Nicaragua en República Dominicana

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