Moisés Pereira
Reprocho el hecho que en Nicaragua no exista una actitud contra la corrupción como en Costa Rica. En el vecino país del sur hay corrupción, pero la ciudadanía es responsable. Si hay errores en sus dirigencias no se quedan con los brazos cruzados sino que salen a la calle voluntariamente a protestar contra lo que no están de acuerdo.
En Nicaragua no ocurre eso. Una y otra vez pregunto: ¿dónde estaba la ciudadanía nicaragüense cuando Arnoldo y Daniel hicieron el pacto y hasta cambiaron la Constitución? ¿Cómo protesta el pueblo nicaragüense cuando los políticos hacen y deshacen?
La razón por la que muchos no salen a las calles como en otros países es que la gente en Nicaragua no tiene una cultura política cívica, sus valores y metas u objetivos son de otra clase. El desempleo es una de ellas, la gente está más preocupada por conseguir empleo y salir adelante que hablar sobre la eternidad del cangrejo.
A la gente le importa comer, beber guaro y trabajar, no saber si en el PLC todos son corruptos, no le interesa saber si los de la Nueva Era son santitos o que la gente de Miami son gringos caitudos. Lo que quieren oír es de qué manera les tiran la toalla con reales o con políticas efectivas para vivir el día a día.
Quienes en Nicaragua o fuera de ella hablan sobre estos temas son personas que ya tienen un nivel de vida que dista mucho del promedio nicaragüense. Por eso se puede inferir que el tema de la corrupción siempre está por debajo de los problemas de urgencia económica: empleo, vivienda, salud, educación, etc.