- Después de ver fallar a Pedro Martínez en el segundo juego
Edgard Tijerino
¿Qué pensar?Falló Schilling, falló Pedro, falló el bateo de Boston, y todo hace indicar que “la maldición” continuará.
Ganaron los Yanquis 3-1 y ahora tienen acorralados a los Medias Rojas, después de vencerlos dos veces, inutilizando a sus mejores brazos.
Comprobado, los del Bronx tienen la química requerida.
John Lieber, el extrañamente poco confiable ganador de 14 juegos, trabajó como si fuera la reencarnacion de Allie Reynolds durante seis entradas, y por segunda noche consecutiva, Mariano Rivera sacó un out importante ponchando a Johnny Damon en el octavo con Varitek en tercera, antes de terminar de apretar las tuercas obviando un doble de Manny Ramírez.
Con John Olerud asestando una estocada que resultó mortal en el sexto, los Yanquis empujaron a Pedro Martínez hacia el abismo, mientras la promocionada capacidad de destrucción de la tropa de Terry Francona, permanecía oculta.
Ahí están los Medias Rojas, tan aturdidos como Ricardo Mayorga frente al golpeo de Tito Trinidad, mientras la serie por el banderín de la Liga Americana entre los más fieros rivales del beisbol, se traslada mañana a Boston.
Bronson Arroyo estará retando al veterano de abundante sabiduría, Kevin Brown. Así que, por vez primera, los Yanquis van a tener ventaja en los cálculos previos con su abridor.
Martínez, ganador de tres Cy Young, se mostró inseguro en el inicio y los Yanquis aprovecharon para tomar ventaja 1 por 0.
Derek Jeter fue boleado y Alex Rodríguez golpeado. Sin out, Gary Sheffield disparó hit empujador al centro y Martínez elevó su mirada al cielo, no implorando piedad sino pidiendo un rápido enderezamiento. Y lo logró, ponchando a HIdeki Matsui y Bernie Williams, y dominando a Jorge Posada.
Esa mínima diferencia se fue ensanchando con el pitheo sereno de Lieber, quien a lo largo de cinco entradas, sólo había permitido un hit intrascendente de Orlando Cabrera en el tercero.
El derecho que fue sometido hace buen rato a una operación para restablecer su brazo, estuvo fajándose bravamente con Martínez en un atractivo duelo de pitcheo, con más desgaste del dominicano, aproximándose a los 100 lanzamientos.
En el sexto, los Yanquis saltaron bruscamente de sus hamacas y volvieron a agredir a Pedro.
Con un out, Posada consiguió boleto, y John Olerud, paralizado como una momia egipcia con dos strikes a la rodilla, fue encima de una bola rápida ascendente que pretendía sorprenderlo, haciéndola sangrar por “la nariz” con un violento impacto. Con ese jonrón de dos carreras, Olerud clavó una daga en el corazón de Boston estableciendo la preocupante diferencia de 3 por 0.
La única señal de vida de Boston, fue vista en el octavo. Trot Nixon conectó un hit y Joe Torre se llevó a Lieber llamando a Tom Gordon. Varitek con un doblete, fabricó una doble posición anotadora. Un roletazo de Cabrera empujó a Nixon, pero los Medias Rojas no avanzaron más, resignándose a ‘morir’ 3 por 1.
Alguien vió salir el fantasma de Babe Ruth del dogout de los maldecidos.
SCHILLING CASI OUT
La peor noticia para Boston es que Curt Schilling podría haber quedado fuera de la Serie, luego de sufrir el desajuste de un tendón en su tobillo derecho.
El doctor William Morgan intentará hacer el ajuste necesario para que Schilling pueda trabajar en el quinto juego.
Esto de “la maldición” pica y se extiende. Durante su única Serie Mundial en 1946, Ted Williams fue limitado a sólo 200 puntos, como si fuera un bateador del montón.
En 1975, con un gran equipo y Luis Tiant inspirado, los Medias Rojas perdieron a ese explosivo prospecto que era Jim Rice, quien no pudo ver acción contra los Rojos.