Consumo

José Dolores Dávila Pérez Una moneda tiene dos caras. La que Douglas Carcache menciona en su artículo del lunes pasado (El bienestar tiene costos) es lo ideal para que una empresa sea rentable, maximice sus utilidades y brinde un mejor servicio a la población. Pero en la otra cara estamos la mayoría, los usuarios que […]

José Dolores Dávila Pérez

Una moneda tiene dos caras. La que Douglas Carcache menciona en su artículo del lunes pasado (El bienestar tiene costos) es lo ideal para que una empresa sea rentable, maximice sus utilidades y brinde un mejor servicio a la población. Pero en la otra cara estamos la mayoría, los usuarios que sufrimos abusos en la facturación y en muchos casos pagamos bajo la especulación, no basado en el consumo real.

Ejemplo: en un hogar viven ocho personas, cuatro adultos y cuatro niños, se tiene un consumo estimado por día, a esto se le agrega tener un vehículo, un baño con regadera, un inodoro, etc.

Independientemente estén presentes o no, las ocho personas en el mes, el cobro es el mismo y siempre creciente, lave o no su vehículo le cobran lo que estiman gastaría en el mes por tener vehículo, si usted tiene un mejor nivel de ingreso recibe como premio un cobro mayor, porque puede pagar lo que diga la factura.

Si presenta queja lo que argumentan es que hay fuga. Es más fácil pagar uno mismo para que revisen todas las posibles fugas, que tener las esperanzas que Enacal le llegará a revisar si existen, luego notará que la facturación siempre es la misma y continúa creciendo.

Existen miles de medidores obsoletos y no los reemplazan prestándose a que nos cobren el consumo especulativo del hogar, una vez que lo reemplazan, los medidores “modernos” no sólo miden el agua que fluye en la tubería, sino hasta el aire, elevando el consumo real.

En muchos lugares cortan el servicio por la noche y lo restablecen como a las 6:00 a.m. con el supuesto de minimizar las pérdidas, sin embargo la facturación sigue creciendo y la población que trabaja en este horario no goza del servicio. A los usuarios que vamos al día el incentivo que nos dan es pagar por todos los ilegales que cansados de tantos abusos y no ver el beneficio deciden por cuenta propia tomar justicia.

No invito a la población a ser ilegales, ni a Enacal a minimizar sus pérdidas con los que vamos al día en el pago del servicio, sino a tener conciencia en ambas direcciones: un buen servicio y pagar lo justo, el consumo real y no el consumo especulativo.

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