René CárdenasMLB.COM
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Beltrán derrotó a los maestros de lo inesperado
René Cárdenas
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El juego número cinco de la Serie Divisional comenzó en Atlanta bajo la amenaza de la tormenta tropical ‘Matthew’, que saturó el ambiente de humedad y el atardecer de incertidumbre. Los Astros y Bravos después de arribar en Atlanta, en horas de la madrugada, tuvieron muy pocas horas de descanso.
El dirigente Phil Garner decidió usar los servicios de Roy Oswalt, el único ganador de 20 juegos en la Liga Nacional, con descanso de solamente tres días. Bobby Cox abrió con Jaret Wright, quien fue castigado fuertemente por los Astros con 6 carreras en 4 y dos tercios de innings en el juego inaugural del certamen. Ambos se entregaron a la tarea de lanzar en una batalla campal con el conocimiento de que el partido fue considerado como el más importante de la campaña.
Los Astros pusieron los puntos sobre las íes en la segunda entrada. Lance Berkman comenzó el segundo episodio con una línea de hit al jardín derecho. Jeff Kent siguió con un doblete para colocar a Lance en la antesala. Con roletazo de Morgan Ensberg, el corredor Berkman anotó la primera carrera de Houston. Vizcaíno conectó un fly de sacrificio para que Kent cruzara el plato con la segunda carrera del juego. Dicen que el que pega primero pega dos veces.
Uno de los bateadores más candentes de la serie, Carlos Beltrán, comenzó el partido con 6 hits en 17 turnos, entre ellos par de cuadrangulares. En el tercer episodio aumentó esos números con su tercer vuelacercas en los cinco juegos y el segundo contra Wright. Más tarde daría el cuarto y con dos sencillos totalizaría cinco empujadas en el juego, que terminó 12 por 3.
Las abejas asesinas de los Astros, Biggio, Beltrán, Bagwell y Berkman, fueron los que desplegaron un despiadado ataque de 10 hits, entre ellos 3 cuadrangulares y 6 carreras anotadas que enterraron las aspiraciones de los Bravos. De una vez por todas los Astros se encargaron de terminar el dominio de Atlanta que ha tenido en el viejo circuito.
Hace dos meses nadie daba un centavo por la oportunidad de los Astros en la lucha por el banderín divisional. Aunque entraron a la pelea con el pasaporte de Comodín, se dieron a la tarea de hacer un retorno inspirado que dejó boquiabiertos a todos los entendidos. Con un espíritu de vengadores fueron derribando a los rivales uno por uno, y hoy hicieron sucumbir a uno de los mejores equipos de la liga. Con un ataque de 17 hits y un pitcheo que sólo permitió 3 carreras, se convirtieron en una máquina invencible.
Los Astros de hoy se convirtieron en los ídolos de la ciudad, porque con esta victoria Houston alcanzará un lugar preponderante entre las grandes urbes que en el pasado figuraron en el pedestal de campeones.
Los Astros celebraron su victoria con el baño tradicional de champaña que los esperaba en unos camerinos protegidos con plástico. Nadie se salvó, todos recibieron el bautismo espumante. Beltrán, un feliz recién llegado al equipo, se expresó así: “Jugamos una buena pelota. Estoy de plácemes. Fue un esfuerzo colectivo. Ahora nos preparamos para enfrentar a San Luis”.
“Es nuestro turno”, dijo el propietario del equipo, Drayton McLane. “Nada nos ha sido fácil. Hemos tenido que pelear como perdedores para llegar a ser ganadores. Este equipo merece todos los elogios. También los aficionados que nos respaldaron todo el año en las buenas y en las malas. Éste es el equipo cenicienta”, terminó diciendo.
Y en verdad, el resurgimiento de los Astros fue como un cuento de hadas y así se comentará en el futuro. Nadie puede negar que el equipo está penetrado por una fuerza mágica que lo ha hecho el favorito de todas las otras organizaciones deportivas de Texas.
Fue necesaria una odisea de 43 años para que los Astros se pudieran declarar ganadores en la postemporada. Por un momento creí que los Bravos serían tan galantes como los Dodgers, que salieron de la madriguera en cuerpo y alma para felicitar a sus vencedores, los Cardenales, pero no fue así. Todo parece indicar que la derrota les causó un dolor profundo y prefirieron sollozar en silencio.
LAS FIGURAS
Oswalt, quien lanzó con sólo tres días de descanso por segunda vez en la temporada, hizo un total de 111 lanzamientos y los Bravos dejaron a hombres en las bases en todos los episodios, siete en total contra Roy.
Antes de que se completara la séptima entrada, cuando Kent impulsó una carrera que dio a Houston la ventaja de 9×2, los Astros, allí mismo, pudieron haber descorchado las botellas de champaña.
Bagwell y Biggio, quienes fueron los que más se culparon por la inutilidad del equipo de Houston, finalmente silenciaron a sus críticos. Biggio disparó de 20-8 (.400) con un jonrón y cuatro carreras impulsadas en la serie. Bagwell disparó de 22-7 (.318) con dos cuadrangulares y cinco carreras empujadas.
Los Astros rompieron la seguidilla negativa de 0 en 7, una hoja de derrotas en los “play offs” contra sus castigadores del pasado. Los Bravos eliminaron a Houston en 1997, 99 y 01, pero no pudieron escapar a su propia muerte por el ataque feroz de los Astros de estos últimos tiempos.