Iván Cruz Benard
Una vez más el pueblo nicaragüense fue víctima del sueño de tener pugilistas de gran calibre. Conocemos la realidad pero muchos la obvian y deciden seguir esperanzados en algo que no va a pasar. Aunque sea por unas cuantas horas son motivo de reunión en las casas y en bares capitalinos, hacen que las multitudes griten “hurra!” hasta quedar afónicos pero al final es en vano.
En repetidas ocasiones nuestros exponentes del boxeo dejan en claro el poco amor que tienen al deporte y poco el interés por hacernos orgullosos de ellos, esa oportunidad la desearan muchos pero ellos actúan indiferentes. Yo no quería que Rosendo ganara una pelea no pactada, no lo felicito por eso, no soy conformista, yo quería que trajera a casa una corona. De Ricardo Mayorga ya ni se hable, yo no grité por él, como decimos aquí: “Yo no gasto pólvora en zopilotes”.
Es tiempo que nazca un nueva oportunidad, alguien que crezca en el gimnasio en vez de cantinas, con guantes en vez de puros y valore las oportunidades, que haga realidad el sueño de muchos nicas, que nos reconozcan mundialmente por nuestros deportistas y no por charlatanes, que nos dé ánimos de darle una bienvenida enorme, llena de festejos.
Pero en lugar de festejo, Ricardo pasa directo a los tribunales. Espero que ya no le sigan dando importancia. Cómo pueden decir que es un buen boxeador si nunca lo ha demostrado? ¿Qué más tiene que hacer para que sea catalogado como lo que es? Ahora sólo nos queda resignación y seguir aguantando a nuestros otros victimarios, los políticos, que al igual que Ricardo se caracterizan por vulgares e ignorantes.