- Bibliografía científica descartaba que esta especie viviera en el país
Wilder Pérez R.
Un nuevo hábitat de la tortuga lagarto (Chelydra serpentina) fue descubierto recientemente al norte de Nicaragua, cerca de aguas cristalinas, en un ambiente nada común para esta especie.
El hecho tiene doble importancia, primero porque se confirma que habitan en territorio nicaragüense, y segundo porque acaba con la creencia de que en Centroamérica sólo anidan cerca de aguas calmas y fangos.
El descubrimiento lo hicieron un profesor y un estudiante de biología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), el pasado 13 de septiembre, en el macizo de Peñas Blancas, a 40 metros del río La Pavona, en El Cuá, Jinotega.
“Según la literatura existente, la especie no se encontraba en Nicaragua, decían que se hallaba en río San Juan pero por influencia de Costa Rica, el alemán Gunther Köhler (en su libro Reptiles de Centroamérica) puso un signo de interrogación en el mapa de Nicaragua porque no se había comprobado su existencia”, comentó Jorge Robleto, el profesor que junto al alumno Allan Gutiérrez hizo el descubrimiento.
HARÁN PÚBLICO EL DESCUBRIMIENTO
“Estos descubrimientos son como las leyes, no se reconocen mientras no se publiquen, en el caso de Gunther, no los incluye mientras no se compruebe, pero ya nos pusimos en contacto con él, tenemos fotos y sólo estamos esperando que pueda ser publicado”, expresó Robleto.
Lo curioso del caso es que la tortuga semiacuática, también conocida como mordedora por su agresividad y la capacidad destructiva de sus mandíbulas, fue descubierta junto a un río de aguas cristalinas y accidentadas, con varias cascadas.
COMPARABLE A TIBURONES DE AGUA DULCE
El profesor sostuvo que el descubrimiento se compara con la existencia de tiburones de agua dulce.
“Cuando la vimos nos llenamos de emoción, nunca había visto una”, añadió.
Si bien Robleto y Gutiérrez habían aprovechado sus vacaciones para ir en busca del animal exótico, jamás creyeron toparse con uno, cuya rareza está en que aparenta ser un pequeño lagarto atrapado en una caparazón, con cola pequeña y sin trompa.
Los descubridores hicieron su trabajo en tiempo récord, porque estas investigaciones necesitan al menos de cinco días. Robleto dijo que falta mucho por hacer al respecto, ya que de las 537 especies de reptiles encontradas en Centroamérica hasta el año 2000, Nicaragua sólo tenía 229.