José Adán Silva
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¿De regreso sanos y salvos?
José Adán Silva
El destino es lo que nos pasa. Cualquier cosa que pudimos ser, y por motivo alguno no fuimos. No puede percibirse como una oportunidad perdida, sino como una realidad. Eso es nuestro destino. ¿Han escuchado aquello de que uno puede ser lo que quiere? Mentira. Uno es lo que puede, no lo que quiere. Y siempre nuestras vidas dependen de otras para ser lo que somos o dejamos de ser.
Hasta para morir dependemos de otros, a menos que nos volvamos suicidas. Si no pregúntenle a la madre de Mario José Prado: “Mamá voy a buscar vida, regreso al rato”, le dijo antes de subirse a su taxi. Mintió. No regresó ni encontró la vida. Su cuerpo fue hallado en Lomas de San Judas, costado sur del asentamiento El Pinolero, sobre la Pista Suburbana.
Estaba atado de manos, vendado, boca abajo y con un par de piedras enormes sobre su cabeza. Hinchado y descompuesto.
El destino lo tocó a sus 33 años y lo mató. Unos delincuentes lo abordaron en León, sabrá Dios con qué armas lo intimidaron y lo trajeron a Managua para matarlo y robarle el carro placas T 32-33, el cual fue encontrado desvalijado en Las Jagüitas, al oriente de Managua.
¿Quería vivir Mario José? Supongo que sí, pero no pudo porque otros le determinaron el destino.
Y como le pasó a Mario le pasa, o puede pasar, a muchos: No volver. Y no será porque no queramos volver a casa, sino porque alguien allá en la calle nos lo puede impedir.
El panorama es sombrío y las imágenes ya se están volviendo cotidianas: accidentes de tránsito, los carros destrozados y un cuerpo inerte cubierto con una sábana en plena calle, con el olor agrio a sangre en el aire. Casi siempre hay un taxi o un bus de por medio.
Un cuerpo inerte encontrado macheteado en un matorral de Ciudad Sandino. La última vez que lo vieron fue cuando abordó un taxi en el Mercado Huembes. Se cree que fue asaltado y asesinado a bordo del taxi.
Una mujer fue secuestrada en pleno centro de Managua por una banda bautizada “Los Ángelus”. Ellos operaban con armas, celulares y en taxis. Cada vez que ocurre algo, no sé por qué, pero es más común que un taxi esté involucrado.
Y entonces no sabemos de dónde vendrá la circunstancia que determinará el no volver: si nos asaltarán en un taxi, si nos disparará el mismo taxista o si nos atropellarán o chocarán en la calle.
La Policía Nacional revela que en lo que va del año, buseros y taxistas de Managua han ocasionado al menos cinco accidentes por día.
Datos estadísticos de la Dirección de Seguridad del Tránsito señalan que entre enero y agosto de este año, tanto el transporte urbano colectivo (buses) como el selectivo (taxis) se vieron involucrados en 1,348 accidentes, con un saldo negro de cinco muertos y 88 lesionados. Viendo todo este panorama lúgubre, no puedo menos que preguntarme: ¿Volveremos? El destino lo dirá. Queramos o no.