Pegador

Kelly Urzúa Ricardo Mayorga tiene potencial. Tiene las agallas que otorga el no pensar en las consecuencias de los actos, sin embargo, que sirva de lección a todos los jóvenes que veían en él un ídolo, que no puede faltar la coherencia en lo que se quiere alcanzar y la manera en que se prepara […]

Kelly Urzúa

Ricardo Mayorga tiene potencial. Tiene las agallas que otorga el no pensar en las consecuencias de los actos, sin embargo, que sirva de lección a todos los jóvenes que veían en él un ídolo, que no puede faltar la coherencia en lo que se quiere alcanzar y la manera en que se prepara para lograrlo. El éxito no es gratis. El reconocimiento no cae como maná del cielo.

Sin importar el origen de las personas, lo que tiene mérito es el esfuerzo y la dedicación que invierten en llegar a una posición y la disciplina y constancia que demuestran para conservarse en ella. Ricardo Mayorga es un excelente pegador, pero le falta mucho para llegar a ser un verdadero boxeador.

En las antiguas contiendas entre gladiadores se medía el poder de la fuerza bruta; ahora tiene normas que lo hacen deporte y es obligatorio para cualquiera que se aventure en esas lides conocer, seguir y adoptar las normas que lo rigen; ya no es suficiente la fuerza bruta, mucho menos ser vulgar ni atrevido; el precio del éxito hay que pagarlo con disciplina, orden, esfuerzo, empeño y toda la dedicación posible; se requiere técnica, resistencia y concentración.

La derrota de Mayorga debe servir a sus fanáticos, seguidores y admiradores como una lección de vida. Mayorga es rápido, es fuerte, sin embargo la furia que puede poner en sus combates no es el ingrediente que necesita para coronarse. Aún tiene tiempo para rectificar, ojalá que aprenda y rectifique.

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