Pelea

Róger Sánchez Como muchos nicaragüenses aquí en California, miré la pelea de Ricardo Mayorga el sábado 2 de octubre. No soy experto en boxeo —apenas soy un aficionado— pero por lo que sucedió en esa pelea, Mayorga le sirvió en bandeja el triunfo a Félix Tito Trinidad. Verdaderamente pude ver que los golpes que Mayorga […]

Róger Sánchez

Como muchos nicaragüenses aquí en California, miré la pelea de Ricardo Mayorga el sábado 2 de octubre. No soy experto en boxeo —apenas soy un aficionado— pero por lo que sucedió en esa pelea, Mayorga le sirvió en bandeja el triunfo a Félix Tito Trinidad.

Verdaderamente pude ver que los golpes que Mayorga recibió en el primer round lo dejaron listo para su derrota. Es inconcebible que un boxeador se deje maltratar el rostro sin siquiera hacer nada por esquivar los golpes, sólo por demostrar que es “hombre”.

La culpa de su derrota la tienen, en gran parte, su entrenador y quienes lo estaban asistiendo en la esquina. El deber de ellos era orientarlo debidamente y hacerle ver, antes de la pelea, que no volviera a repetir eso de poner su rostro al descubierto y exponer su vida por sus desplantes.

Otra cosa en la que han fallado, es que han sido incapaces de decirle y exigirle que debe dejar de fumar, si es que quiere seguir en este oficio. El cigarrillo, todo mundo lo sabe, causa fatiga y falta de respiración, y por lo tanto, un boxeador bajo ninguna circunstancia debe fumar ni ingerir alcohol.

Ojalá que lo sucedido le sirva de experiencia y enderece su camino, y ojalá también que se busque otra gente que lo entrene y asesore.

Moreno Valley, California

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