- Director del Ineter dice que sismos habrán toda la vida en Nicaragua
Wilder Pérez R.
El director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), Claudio Gutiérrez, hizo un llamado a la población a mantener una alerta permanente frente a un posible terremoto, en vez de alarmarse exageradamente cuando ocurra un sismo de alta magnitud.
Gutiérrez hizo la observación a propósito del temblor de 5.4 escala Richter, que levantó de sus camas a todos los habitantes del Pacífico y parte del centro de Nicaragua, a las 2:01 a.m. de ayer, con movimientos que movieron los objetos en las casas.
“Hay que estar preparados siempre porque sismos pueden haber en cualquier momento”, reiteró el ingeniero.
Una vez más, el origen del temblor estuvo en los procesos tectónicos provocados por el choque entre las placas continentales Coco y Caribe, en esta ocasión, con un epicentro ubicado a 70 kilómetros al oeste de Managua, con una profundidad de 72 kilómetros, frente a las costas de Puerto Sandino, en Nagarote, León.
Las escenas de pánico fueron comunes en las diferentes ciudades del Pacífico, en especial porque el sismo tuvo una duración de 40 segundos e incluso algunas personas creyeron que se trataba de varias sacudidas.
Sin embargo, Gutiérrez mantuvo que esto no es nada extraordinario.
“Claro que se sintió y todo sismo grande da miedo, pero es raro el día que no se registra un sismo, las consideraciones (del Ineter) son de que fue un sismo normal, esos los vamos a tener toda la vida”.
El especialista concluyó que la parte buena de estos sismos, que se sienten fuertes pero no causan daños materiales ni humanos, es que “hacen que nos mantengamos en alerta, hay que recordar que estamos en una zona sísmica”, sugirió.
La alerta continuó ayer cuando a las 6:58 p.m. ocurrió un nuevo sismo de magnitud de 3,8 en la escala de Richter, cuyo epicentro estuvo a 101 kilómetros al oeste de la capital, frente a Poneloya.
El Ineter reportó minutos después otro evento telúrico ocurrido frente a las costas de Masachapa con magnitud de 3.7 en la escala de Richter, que aparentemente no fue sentido en Managua.