José Antonio Poveda Salvatierra
Las microfinancieras son una vía eficaz para ofrecer servicios financieros a las personas que han estado al margen del sistema financiero convencional.
No obstante, a pesar de sus fortalezas persisten debilidades y retos que se vinculan con la diversidad y las asimetrías entre las organizaciones microfinancieras, así como con las relaciones poco sólidas entre los actores del sector.
Estos retos se identifican en tres líneas: la necesidad de una mayor interconexión entre los actores; el establecimiento de mecanismos de autorregulación para promover la transparencia y mejorar el desempeño del sector, y la diversificación de productos para responder a las necesidades de los clientes para reducir su vulnerabilidad.
Los economistas sostienen que es imposible que un país pueda desarrollarse si no cuenta con un sistema financiero fuerte y señalan que la principal función de éste era precisamente: financiar el desarrollo.
El sistema bancario no sólo no ha contribuido al desarrollo económico, sino que tampoco ha sido capaz de generar alternativas para el pequeño productor sin garantía ni posibilidades para insertarse a la producción del país.
Las familias han visto mermados todos sus esfuerzos para generar un patrimonio económico mediante sus escasos recursos destinados a la producción familiar de subsistencia.
El microcrédito representa una herramienta promotora del empleo y generadora de ingresos, dado que múltiples estudios han demostrado que el uso del crédito permite elevar el ingreso familiar de manera directa. El microcrédito es un instrumento eficaz en el ámbito social, en el desarrollo local, comunitario y nacional.
Las funciones básicas de las microfinancieras son entre otras:
Fomentar el desarrollo económico y social de los sectores de población marginada para mejorar su ingreso y calidad de vida, con el fin de procurar su incorporación plena a la actividad económica.
Alentar la creación de nuevas empresas y el desarrollo de las existentes con programas de crédito, operados mediante mecanismos directos y transparentes.
Consolidar y promover la generación de fuentes de empleo entre los sectores marginados o de atención prioritaria, con un enfoque de autoempleo y desarrollo sustentable.
Proporcionar servicios no financieros, como la capacitación y la asistencia técnica, que contribuyan a la formación y el desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa, así como apoyos para la comercialización.
Incentivar la vinculación al desarrollo, la innovación y la transferencia tecnológica del sector de las micro, pequeñas y medianas empresas con el objetivo de reforzar y mejorar sus niveles de productividad y competitividad.
Fomentar la articulación y la formación de redes microempresariales para crear sinergias para su desarrollo.
Promover o participar en las actividades que permitan la autogestión de ahorro y crédito en las comunidades a fin de crear una cultura que permita a mediano plazo obtener los servicios otorgados por las instituciones establecidas para el ahorro.
Persiste el reto de brindar alternativas económicas a los más pobres, ya que a pesar de que los más pobres se colocan en el segmento de alta y muy alta marginación, no se ha logrado llegar a la población más necesitada de la nación. Ésta se enfrenta al problema inmediato de resolver sus necesidades de alimentación, educación y salud, por lo que buscan los medios más directos para resolverlas.
Se mantiene la meta de formular modelos de microfinanciamiento, fijando tasas de interés que cubran los costos de operación, sin fines de lucro, para ampliar la atención en mejores condiciones. Asimismo, se sostiene que no deben ser los marginados los que tienen que pagar los mayores intereses, ni cubrir las distorsiones que se generaron en la banca comercial y de desarrollo en los últimos decenios. Lograr mayores apoyos en la creación de nuevos empleos, el establecimiento de proyectos productivos y avanzar hacia una justa distribución de la riqueza es el objetivo de estos programas.
Institucionalizar los microcréditos para el autoempleo y para las micro, medianas y pequeñas empresas incidirá en el crecimiento y desarrollo económico desde la base, desde los que menos tienen, y evitará que se sigan polarizando los ingresos y se revierta la tendencia al alza de la brecha entre los que más tienen y los que todo les falta.
Las instituciones de microfinanzas se han constituido en una vía muy eficaz para ofrecer servicios financieros a la población excluida del sector bancario convencional, pues disminuye los costos de transacción y los problemas de información asimétrica asociados con estos servicios mediante técnicas crediticias novedosas.
El acceso al crédito permite a los microempresarios desarrollar sus negocios y mejorar su nivel de vida en cuanto a alimentación, educación y salud para su familia. Con el ahorro y los microseguros las familias de menores ingresos podrán ser menos vulnerables a las contingencias naturales de la vida como el nacimiento, la enfermedad y la muerte.
Las microfinanzas se definían como créditos pequeños a poblaciones marginadas con el objetivo principal de combatir la pobreza, pero en los últimos años, ante el avance del sector, esa definición ha quedado con propósitos y objetivos claros. Hoy en día representan diversos servicios ligados a las telecomunicaciones, la educación e incluso la salud.
La meta central sigue siendo combatir la pobreza, pero ahora también se presentan como un mecanismo de desarrollo económico, ya que permiten a las personas sin otras opciones financieras llevar a cabo una experiencia empresarial.
Vicedecano, Facultad de Derecho UNAN-León