Ética y derechos humanos

Margine Quintanilla

La ética y los derechos humanos están indisolublemente ligados. La ética se concibe como un conjunto de normas y principios que regulan la conducta de los seres humanos. Son valores que rigen las relaciones entre los miembros de la sociedad.

Brinda a las personas la posibilidad de reaccionar de una o de otra forma, ante las circunstancias del entorno. El ser humano puede decidir cómo y cuándo actuar en cada caso, según los fines, objetivos y valores éticos que haya asumido como rector de su conducta.

Es el elemento que da carácter propio a nuestra actuación. No nos obliga. No es una camisa de fuerza. Al contrario, nos faculta en todo momento para hacer uso de la libre determinación, para elegir entre el bien y el mal. Por lo tanto, a nivel individual, somos responsables de las decisiones o acciones que realizamos.

En consecuencia, el carácter de una sociedad siempre estará determinado por los valores éticos que haya logrado desarrollar entre los seres humanos que la conforman. En la misma medida, esas mujeres y esos hombres disfrutarán del respeto y ejercicio de sus derechos humanos fundamentales, lo que se traducirá en una calidad de vida acorde con la dignidad humana.

La ética es parte de la filosofía que trata la moral, sus fundamentos y cómo se vinculan en la determinación de la conducta humana. La moral está relacionada con las costumbres o las reglas de conducta, que no concierne al orden jurídico sino al ámbito de la conciencia personal

Los derechos humanos giran en torno a la dignidad de la que cada cual es portador por su condición de persona y cuyo respeto se le debe por parte de todos los demás, no sólo personalmente, sino también institucional y de manera incondicional. A través de la historia han ido trazando círculos de protección que pretenden garantizar y proteger legalmente la dignidad de todo hombre, considerada como inviolable.

Los derechos humanos dotan a la ética de una fortaleza que, más allá de los vaivenes jurídicos, políticos, sociales y culturales, apunta a plantear un horizonte de resolución a las relaciones conflictivas que se establecen entre los sujetos.

Los conceptos de derechos humanos inician en el individuo a partir de sentimientos, practicas éticas y morales, las razones de dignidad se convierten así en exigencias de justicia, lo cual da inicio en la mayoría de los casos a la implementación de normas jurídicas dirigidas a garantizar el cumplimiento, respeto y defensa de las mismas.

Si trasladamos estos conceptos a la realidad de Nicaragua encontraríamos que en nuestro país se produce cada día un número alarmante de violaciones a los derechos humanos, por acción u omisión, por abuso institucional y por el sistema económico deshumanizante que pone las necesidades de la población por debajo de la producción de bienes que demanda la sociedad de consumo entre otros.

Cuando un gobierno vulnera los derechos humanos de al menos un individuo, violenta la ética en la que está basada su fuerza y autoridad, esto poco a poco viene socavando la confianza de las personas en este sistema teniendo como resultado el temor, la desesperanza y la formación de una baja autoestima de la población.

Por ello es imprescindible que todos los nicaragüenses nos dediquemos desde nuestros hogares, puestos de estudios, de trabajo y a través de todos los medios disponibles a fortalecer los valores éticos, morales y los derechos humanos, indispensables para la formación de una sociedad más libre y justa que posibilite el desarrollo de mejores valores morales, políticos y cívicos.

La autora es funcionaria de la PPDDH

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