- Policía confirma que obsesión por su ex cónyuge llevó al hombre a asesinarla a balazos
- Policía en plan de búsqueda
Elízabeth Romero
Fueron cinco los disparos con un revólver calibre 38, que por la espalda realizó Pedro Pablo Rojas Dávila, de 62 años, en contra de su ex cónyuge Brenda Ramos Duarte, de 23 años.
Los celos aparentemente lo llevaron el sábado a quitarle la vida a la también madre de su hija de un año y medio, aseguró el jefe del Distrito Ocho de la Policía, subcomisionado Fernando Borge.
Tres de los balazos impactaron en la humanidad de la víctima, Brenda Ramos Duarte, los otros dos impactaron en una mesa y en una pistola de soldar que se encontraban en la entrada de la casa donde la muchacha buscó refugio y en la cual funciona un taller de reparación de electrodomésticos, ubicada a tres cuadras del Distrito policial en Tipitapa.
Hasta ayer por la tarde Rojas Dávila seguía prófugo, pero Borge dijo que mantienen un plan de búsqueda y captura que les permita poner al hechor a la orden de los tribunales correspondientes.
“Ya estamos concluyendo nuestro informe para el Ministerio Público, para la correspondiente acusación”, dijo Borge.
La Policía recuperó la camioneta doble cabina en la que huyó el sospechoso, quien se desempeña como conductor del gerente de la empresa Plywood, quien está de vacaciones fuera del país, por lo cual ninguna persona se ha presentado a esa delegación a solicitar el vehículo.
UN CRIMEN POSIBLEMENTE PLANIFICADO
Hasta el momento la Policía no determina si el hecho es un homicidio o un asesinato, pues Borge prefirió analizar las circunstancias en que el mismo fue cometido.
No obstante, según las versiones de familiares de la víctima que expresaron en el mismo sitio del hecho sangriento y de las indagaciones efectuadas por la Policía, llevan a pensar que el hombre había planificado el crimen.
Borge dijo que según familiares y compañeros de trabajo del hechor, éste sostenía discusiones con su ahora víctima, “porque parece que él le reclamaba, y a veces le ponía el arma, la amenazaba con el arma”.
El fatídico día, el hombre se presentó temprano a la casa de Ramos —donde de acuerdo a versión de sus parientes ésta había abandonado desde hace varios días, para evitar que su ex cónyuge la siguiera acosando— en horas de la mañana, para dejarle supuestamente dinero y provisiones para la niña. Pero al no encontrarla, todo hace indicar que se dirigió al mercado local para buscarla.
Al localizar a su ex cónyuge, frente al portón principal del mercado, Rojas entabló una discusión con ésta. Colocó uno de sus brazos sobre el cuello y con la otra mano empuñaba un revólver calibre 38 especial, con tiro explosivo, de cinco cápsulas, que escondió en una bolsa plástica, recordó el funcionario policial.
En el lugar del hecho la Policía no encontró casquillos, únicamente dos plomos que no impactaron en la víctima
CONSTERNACIÓN
Los restos mortales de Brenda Ramos Duarte fueron sepultados ayer en el cementerio de Tipitapa, ante la consternación de sus familiares.
José Figueroa, cuñado de la víctima, pidió a las autoridades que le den seguimiento al caso, para que el crimen no quede impune.
“Fue a quemarropa, era premeditado, usó alevosía y ventaja”, refirió Figueroa.
«La meta es llevarlo a la Modelo, que cumpla una condena de 30 años, es imperante que se haga justicia. Procedió cobardemente», agregó el familiar de la víctima.