Chepeleón Argüello
Si es verdad que legalmente el púgil Ricardo Mayorga es inocente hasta probarse lo contrario, ignorar la acusación que pesa contra él y pedir a las autoridades que lo apoyen y cuiden (como lo hizo Luis Ricardo Arévalo en una Carta al Director, por ser una “gloria luminosa” para el país) es una mofa a las leyes, a los derechos de las víctimas y a los encargados de velar porque la ley se respete y se haga valer por parejo.
El señor Mayorga no tiene nada que lamentar si es inocente. Lamentable es que las víctimas de violación en Nicaragua tengan que ser victimizadas por segunda vez, por fanáticos deportistas que anteponen la razón y por un sistema judicial dudoso, que tratan de subestimar un horrendo y cobarde crimen, sólo por la imagen de un deportista.
Fremont, California