- Nueve ex Presidentes de Nicaragua, uno interino y un ex Triunviro de la Junta de Gobierno de 1972 están sepultados en el Cementerio General. Al doctor Cárdenas y al General Chamorro les acompañan las dos esposas que tuvieron cada uno. Los restos de Somoza García permanecieron años en medio de la basura y el excremento humano, nada imaginable de quien en vida
fuera el poderoso dictador fundador de una dinastía político-militar
Roberto Sánchez RamírezEspecial para LA [email protected]
Cuando en 1922 se iniciaron los entierros en el llamado Cementerio General, no se hubiera creído que pasados apenas ochenta años también sería clausurado como el San Pedro que lo fue el 9 de junio del mencionado año.
De aquel gigantesco terreno de 42 manzanas, apenas quedan lotes donde abrir nuevas fosas. Las tumbas comienzan a acumularse. Hasta en la llamada rotonda de los hombres ilustres se vendieron espacios para difuntos apenas conocidos.
Habrá que comenzar a levantar el inventario de aquéllos que tuvieron alguna relevancia histórica. Independiente a las circunstancias en vida de los difuntos que allí yacen, la muerte los ha medido con la misma vara.
Cercanos están víctimas y victimarios, héroes y villanos. Llegará el días cuando todos no sean más que cenizas o simple referencia en algún texto de historia. Por ahora las lápidas se encargan de preservar el recuerdo.
LA TUMBA OLVIDADA
Cerca de la entrada, sobre la calle principal, a mano derecha está el grupo 3 que contiene los lotes del uno al 8 de primera clase. En una tumba sin lápida están sepultados los restos del ex Presidente Adolfo Díaz Recinos. Al lado reposan los de sus padres, General José del Carmen Díaz Reñazco y doña Francisca Recinos de Díaz.
Difícilmente el visitante identifica el lugar donde yace quien fuera el gobernante de Nicaragua en dos períodos (1911-1916 / 1926-1928). Fiel servidor de los intereses norteamericanos en nuestro país, sin embargo, su padre el General Díaz Reñazco fue un poeta que escribió violentas proclamas anti-imperialistas.
Adolfo Díaz Recinos nació en Alajuela, Costa Rica, el 15 de julio de 1875, cuando su padre estaba exiliado vivió muchos años en la Costa Atlántica, donde el General Díaz Reñazco ocupó importante cargo. Después de tener mucho protagonismo en la política nacional, Díaz Recinos pasó muchos años en el exilio, falleció en Alajuela, Costa Rica, el 29 de enero de 1964.
DOS PRESIDENTES Y SUS ESPOSAS
El doctor Adán Cárdenas del Castillo nació en Rivas el 22 de febrero de 1836. Fue el primer nicaragüense graduado de médico en Europa. Desde muy joven se dedicó a la política. Se desempeñó como diputado, diplomático, Ministro de la Guerra, Fomento e Instrucción Pública y Relaciones Exteriores. Fue Presidente de la República de 1883 a 1887.
El doctor Cárdenas del Castillo falleció el 12 de julio de 1916, a consecuencia de diabetes. Estuvo enterrado en el Cementerio San Pedro, sus restos fueron trasladados al nuevo cementerio, donde están en el grupo II, lotes, del uno al 14, primera clase. Junto con él están sepultadas doña María de la Asunción Hurtado de Cárdenas, fallecida en 1883, y doña Gertrudis Martínez de Cárdenas, hija del ex Presidente Tomás Martínez Guerrero, fallecida en 1942.
En las inmediaciones, en el grupo 125, lotes del uno al 4, primera clase está otro ex Presidente, el General Emiliano Chamorro Vargas, nacido en Acoyapa, Chontales, el 11 de mayo de 1871. Falleció en Managua el 26 de febrero de 1966. Fue Presidente en el período 1917-1920. Estando en la Presidencia, el doctor Carlos José Solórzano Rivas, el 25 de octubre de 1925, le dio el golpe de estado conocido como “El Lomazo”, por haberse tomado la guarnición de la Loma de Tiscapa. Mantuvo el poder de octubre de 1925 a octubre de 1926. En el mismo sitio están sepultadas quienes fueron sus esposas, doña Lastenia Enríquez de Chamorro y doña Merceditas Rodríguez de Chamorro.
CERCA ESTÁ DON CARLOS JOSÉ
A pocos metros de donde yacen los restos del General Chamorro Vargas están los del ex Presidente Carlos José Solórzano Gutiérrez, en el grupo 337, lotes del uno al 8, primera clase. Nació en Managua el 17 de enero de 1860 y falleció en Costa Rica, exiliado, el 30 de abril de 1936. Asumió la Presidencia el primero de enero de 1925 y se vio obligado a renunciar el 16 de enero de 1926.
Otro de los personajes de esa época, también ex Presidente, está en la llamada rotonda de los hombres ilustres, el General José María Moncada Tapia, nacido en 1871 y fallecido el 23 de febrero de 1945. Como una paradoja para un político tan polémico, al lado de su tumba está la del periodista Hernán Robleto Huete, fallecido el 17 de febrero de 1969. Fue presidente del primero de enero de 1929 al primero de enero de 1933.
Sin llamar la atención, en el grupo 285, lote 5, primera clase, puede verse la tumba del doctor y general Julián Irías, quien cuando el General Anastasio Somoza García derrocó a su tío político, el doctor Juan Bautista Sacasa, asumió interinamente el 9 de junio de 1936 la Presidencia de la República. Falleció el 20 de noviembre de 1940.
EL PRESIDENTE SCHICK
Detrás de la rotonda de los hombres ilustres, en el grupo 63, lote 18 al 20, primera clase, una modesta tumba guarda los restos del ex Presidente René Schick Gutiérrez, nacido en León el 23 de noviembre de 1909. Asumió la Pesidencia el primero de mayo de 1963. El 3 de agosto de 1966 falleció.
Sobre la calle principal, a mano derecha, en el grupo 33, lote 5 al 8, primera clase, está la tumba del General Roberto Martínez Lacayo, miembro de la Junta de Gobierno (1972-1974). Nació el 18 de diciembre de 1899 y falleció el 16 de febrero de 1984.
OTRO PRESIDENTE OLVIDADO
Pese a que fue factor determinante en la derrota de los filibusteros de William Walker, el General Tomás Martínez Guerrero es uno de los héroes olvidados de nuestra Guerra Nacional. Nació en Nagarote el 21 de diciembre de 1820. Fue primero presidente, junto con Máximo Jerez Tellería, del 24 de junio de 1857 al 15 de noviembre de 1857.
Después se fue reeligiendo hasta el primero de mayo de 1867. Falleció en León el 12 de mayo de 1873 y fue sepultado en el Cementerio de Guadalupe. En 1973 sus restos fueron trasladados a Managua y sepultado en el grupo 101, lote 5 al 8, primera clase, junto con los de su esposa Gertrudis Solórzano de Martínez.
EL CRÁNEO DE SOMOZA EN MEDIO DE UN BASURERO
Hasta testigos hubo que afirmaron haber visto cómo la noche del 16 de julio de 1979 un grupo de hombres armados se presentó en el Cementerio General para sacar los ataúdes conteniendo los restos de Anastasio Somoza García y Luis Somoza Debayle.
Por más de veinte años se creyó que Anastasio Somoza Debayle se había llevado de Nicaragua los restos de su padre y su hermano. La versión sirvió de tema a famosos escritores. Incluso cuando se hacía referencia a lo que se llamaba la cripta de oficiales de la G.N., se decía: “Donde estuvieron los restos de …”
Fue a inicios del 2002 que se me propuso realizar una serie de investigaciones históricas para el Programa Buenos Días del Canal 12 de Televisión. De acuerdo con Danilo Lacayo elaboramos un listado de temas que incluía el Cementerio General. Igual que otros caímos en la trampa de creer en las tumbas vacías de los Somozas.
En el curso de la investigación surgió la pregunta de ¿dónde en realidad estaban los restos? Algunas personas me aseguraron que en un cementerio de Miami, otros me dijeron que habían sido llevados a Paraguay, donde quedaron luego del atentado donde pereció Anastasio Somoza Debayle.
Traté de entrevistar a militares y políticos que tuvieron estrecha relación con la familia Somoza sin obtener información sobre el paradero de los restos, finalmente decidí visitar la cripta, cuya verja metálica estaba abierta.
Al bajar las escaleras sentí un profundo mal olor de excremento humano, el piso estaba lleno de basura y pedazos de mármol de lo que fue una lápida. Se miraban algunos huesos y en medio de la suciedad se destacaba un cráneo humano.
Aquello me impresionó tanto que gestioné se mandara a limpiar, guardándose en el nicho abierto los restos humanos. Comencé a sacar conclusiones, parecía increíble que aquel cráneo pudiera ser el de quien en vida fuera el poderoso gobernante fundador de una dictadura dinástica.
Mediante contacto con Álvaro Somoza Urcuyo logré establecer con certeza que efectivamente los restos pertenecían a Somoza García. Se logró reconstruir la placa, llegando a la conclusión que al quedar en abandono la cripta, después de julio de 1979, hubo la creencia que el ataúd podía contener objetos valiosos y la bóveda fue abierta, al no encontrar lo que se esperaba los restos quedaron esparcidos por años y el lugar se convirtió en basurero y en una especie de letrina pública.
En cambio la fosa donde fue sepultado Luis Anastasio Somoza Debayle, fallecido el 13 de abril de 1967, apenas presenta un golpe como si le hubieran dado con la punta de una barra metálica. La otra tumba fue sellada con los restos de Somoza García.
Hecha la comprobación, decidí dar a conocer el resultado en julio del 2002, causando comentarios incluso de duda. Se procedió a legalizar la cripta quedando el contrato a nombre de Álvaro Somoza Urcuyo. Legalmente es el grupo 62, lote del uno al 10 de primera clase.