- Durante la primera mitad del año la economía nacional mostró signos de recuperación que el Gobierno no se cansa de repetir. Los economistas y el sector privado admiten esa mejoría aunque con ciertas reservas
Mario José Moncada
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¿Economía a flote?
| Durante la primera mitad del año la economía nacional mostró signos de recuperación que el Gobierno no se cansa de repetir. Los economistas y el sector privado admiten esa mejoría aunque con ciertas reservas |
Mario José Moncada
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La economía de Nicaragua empezó a levantar cabeza durante el primer semestre del año, al punto que incluso el Gobierno se ha atrevido a actualizar sus proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), es decir el valor de la producción nacional, aumentándolas a 4.2 por ciento para el 2004.
La meta parece optimista para el Ejecutivo, pero muy alejada de la realidad opinan los economistas independientes, si se le considera que a inicios del 2004 se pronosticó una recuperación económica que no pasaría del 3.7 por ciento según las estimaciones oficiales de ese entonces.
No obstante, el Banco Central de Nicaragua (BCN) y el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) sacan sus principales cartas en el debate y señalan que el crecimiento de las reservas internacionales; una aceleración del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE); más una recaudación tributaria que supera en casi mil millones de córdobas los niveles del mismo período del 2003, son evidencia que la economía nacional está experimentando una recuperación.
Sin embargo, durante los primeros seis meses del año la población soportó el peso de una inflación de 5.5 por ciento, es decir el alza generalizada de los precios que ha superado las previsiones oficiales para todo el año.
Esto ha provocado un encarecimiento del 10 por ciento, según los analistas económicos, del valor de la canasta básica.
El alza, que ha sido mayor en productos como el gas butano de cocinar y otros derivados del petróleo y en granos básicos como los frijoles y el aceite de cocinar, ha afectado el salario real de la clase trabajadora, es decir el poder de compra.
José Jesús Rojas, subgerente de Investigaciones Económicas del Banco Central de Nicaragua (BCN), admite por ejemplo que mientras en el año anterior el salario real de los trabajadores afiliados a la Seguridad Social estaba creciendo 4.4 por ciento en promedio anual, a junio de este año apenas llegaba al 0.9 por ciento.
Pero a renglón seguido afirma, y en eso coincide con el asesor económico de Hacienda, Ovidio Reyes, que la recuperación económica durante la primera mitad del año si bien aún no es suficiente ha sido sorprendente de que ocurra pese a los embates internacionales, como el alza del precio del petróleo en el mercado internacional.
“El crecimiento del PIB, que es el indicador que se toma en cuenta para medir el desempeño de la economía, no necesariamente refleja el bienestar de la población”, replica entre tanto el economista Sergio Santamaría, director del Centro de Investigación y Asesoría Socioeconómica (Cinase).
Para argumentar su posición, Santamaría reveló que en una encuesta que realizaron a fines de agosto a 503 personas de Managua, sólo el 5.6 por ciento de ellas indicó que su situación y la de su familia estaba muy bien.
Por el contrario, el 48.80 por ciento dijo que su situación era regular y el 23.9 por ciento refirió que estaba mal.
El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Alfredo Cuadra, coincide en que “no se puede negar que ha habido una recuperación económica”, pero admitió que el sector privado ha resentido un aumento en los costos de los combustibles.
“Ciertamente el aumento que hemos visto en el petróleo, que se ha traducido en un aumento de los combustibles, ha impacto los costos de producción de las empresas, aunque ahora vemos que la situación tiende a estabilizarse. Esperemos que así sea”, dice en términos esperanzadores.
“El desempeño económico también hay que medirlo por la seguridad jurídica, por lo que la actuación del Poder Judicial es clave para lograr un mayor crecimiento, pero por lo que hemos visto en los últimos días la situación es muy preocupante”, declara.
LOS SIGNOS VITALES
Uno de los termómetros que el BCN utiliza para estar vigilando el estado de la salud de la economía nacional es el comportamiento de 11 sectores productivos.
Según ese diagnóstico, a junio pasado el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) alcanzó 6.8 por ciento promedio anual, lo que ha juicio de Rojas es “una buena señal de la actividad económica” si se le compara con el resultado negativo de menos dos por ciento que se tenía en septiembre del 2003.
Eso quiere decir, explica, que la agricultura creció principalmente por una mejor producción azucarera y cafetalera, una recuperación del sector minero, sin olvidarse de la marcha que no se detiene del sector financiero, pero también de la buena andanza del comercio.
Rojas dice que como consecuencia de una recuperación de las grandes economías, como la de Estados Unidos, también crecieron las exportaciones nacionales por el orden del 35 por ciento; aunque por el otro las importaciones también han sufrido un crecimiento aún mayor, que tienen en el alza del petróleo uno de sus principales exponentes.
El asesor económico del ministro de Hacienda, Ovidio Reyes, destaca que esta recuperación económica ocurrió “en medio de un ambiente internacional adverso”, dominado por el tema petrolero.
“Hubiéramos esperado, estábamos esperando, que el crecimiento económico se viese retenido por esto. No obstante, hubo crecimiento”, admite aunque es cauto.
Recomienda que “aunque hay signos positivos de una recuperación económica, hay que esperar a que se consolide, no podemos cantar victoria, se tiene que mantener prudencia”, advierte.
Reyes destaca que otro indicador importante para valorar el estado de la economía son los niveles de recaudación tributaria, pues “en la medida que haya bienes y servicios, tenemos más recaudaciones”.
Así detalla que durante el primer semestre del 2004 los ingresos tributarios alcanzaron la suma de 5,337 millones de córdobas, es decir 957.5 millones más que los recaudados en el mismo período del 2003, con lo cual adelantó que Nicaragua ya tiene entre sus manos una de sus principales cartas para enfrentar la evaluación que en octubre le hará el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI).
CANASTA MÁS CARA
Los cálculos del Banco Central de Nicaragua (BCN) indican que entre enero y junio el costo de la canasta básica urbana en Managua se encareció en 59 córdobas, para cotizarse a 2,341 córdobas
Sin embargo, estimaciones independientes sitúan en 3,500 córdobas el costo de esa canasta, de 53 productos de primera necesidad.
Eso significa, según explica el economista Sergio Santamaría, que un trabajador ha perdido poder de compra, es decir no puede comprar lo mismo que antes podía, a partir de un mismo ingreso salarial.
Este aumento de precio está representado por un aumento de la inflación que, a junio pasado, tuvo un acumulado de 5.5 por ciento. En julio llegó a 6.11 y cerró agosto a 6.35 por ciento, lo que a juicio de José Jesús Rojas, subgerente de Investigaciones del BCN, es una muestra de que la espiral inflacionaria tiende a disminuir.
En ese sentido, indica que las nuevas proyecciones llevarían a que al final del año la inflación alcance al menos el siete por ciento, cifra que para Santamaría fácilmente puede llegar al 10 por ciento, tomando en cuenta el desempeño durante el primer semestre.
LAS REMESAS ESPERADAS
Para todo el 2004 el Gobierno espera que 485 millones de dólares lleguen a Nicaragua en concepto de remesas familiares, es decir 47 millones de dólares más que en el
BENEFICIOS NO LLEGAN
El economista Adolfo Acevedo reconoce esos avances en materia macroeconómica que son indispensables para cumplir el programa económico pactado por Nicaragua con el FMI en diciembre del 2002, pero destaca que no se deben descuidar el atender las necesidades de la población.
No obstante, se pregunta cuál es el sentido de superar una meta de recaudación cuando a pesar que se tienen más recursos no se decidió en tiempo y forma financiar el programa del vaso de leche escolar, el cual hasta el año pasado financiaba Japón a un costo anual de tres millones de dólares.
Acevedo explica que ciertamente algunos de los sectores que forman parte del IMAE están registrando una recuperación, pero explica que la población expresa que no siente esa mejoría “porque ese crecimiento se está distribuyendo de manera muy desigual”.
En ello coincide su colega Sergio Santamaría, quien indica que el 10 por ciento de la población nacional captura el 36 por ciento del ingreso, mientras que el 20 por ciento de la población más pobre sólo se queda con el 3.2 por ciento de los ingresos. “Por eso la gente dice: estoy mal”, añade.
Ovidio Reyes responde y se defiende. Dice que una mayor recaudación implicará primero destinar recursos para disminuir el déficit fiscal, y por el otro: “Hacienda no puede venir y decidir gastar más, porque la Ley Anual de Presupuesto tiene techo de gastos y eso debemos respetarlo”.
“Con un nivel de déficit tan alto uno tiene que actuar con prudencia. Si uno obtiene más ingresos, lo sano es tratar de cubrir ese déficit, aunque bueno hay demandas de la población. Lo más sano políticamente es buscar un balance entre disminuir el déficit fiscal de 2,521 millones de córdobas (calculado) antes de donaciones, y satisfacer las necesidades de la población”, argumenta.
En el carril del FMI
En su más reciente informe sobre las perspectivas de la economía de Nicaragua 2004, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) prevé que “no se esperan cambios sustanciales en la conducción de la política económica, que continuará enmarcada en el contexto de los criterios de desempeño establecidos en el acuerdo trienal firmado con el FMI”.
La Cepal, miembro de la Organización de las Naciones Unidas, destaca en un estudio con fecha del 23 de agosto pasado que el objetivo de ese programa convenido es “promover el crecimiento económico y mitigar la pobreza en un ambiente de baja inflación y sostenibilidad fiscal”.
Para ello, la estrategia propuesta implica combinar un menor déficit fiscal con un mayor y más eficiente gasto social relacionado con la lucha contra la pobreza.
La política monetaria deberá asegurar la estabilidad de los precios, el mejoramiento de la posición financiera del Banco Central y el fortalecimiento de las reservas internacionales.
La Cepal pronostica que dentro de las metas también destaca lograr una mayor recaudación tributaria generada por las reformas fiscales del 2002 y 2003, la reducción del servicio de la deuda pública externa que rondará los 80 millones de dólares este año, y el incremento de la ayuda internacional en forma de donaciones y créditos en términos concesionales.
El año pasado, el Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua creció apenas 2.3 por ciento y uno por ciento en 2002.
Para este año las metas son del 4.2 por ciento.
LA MASA LABORAL
Durante el primer semestre del 2004, alrededor de 17 mil trabajadores han engrosado las filas de los cotizantes del Seguro Social, lo que es un indicio de los nuevos puestos de trabajo creados.
Mientras en enero el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) registraba 332,061 cotizantes, la cifra se incrementó en junio a 348,110, siendo los sectores construcción, servicios, comercio y agricultura los principales responsables de ese crecimiento.
Para el economista Sergio Santamaría obviamente ha habido una generación de puestos de trabajo, pero recuerda que el problema es que esa generación no compensa la incorporación anual de entre 40 mil a 60 mil jóvenes a la Población Económicamente Activa (PEA), o los 100 mil en cifras del también economista Adolfo Acevedo.
Con ello se va creando cada año un rezago de puestos trabajos que se necesitan y que el mercado laboral no puede absorber.
El problema del empleo es fundamental cuando Nicaragua, con una PEA que llega a los dos millones de personas, tiene niveles de desempleo abierto, es decir gente que no hace nada y que no tiene ingreso alguno por el orden del 16 por ciento.
Acevedo recuerda además que los nuevos empleos son remunerados con bajos salarios, con lo cual al final se tiene bajo poder adquisitivo.
Por lo tanto recomienda que se deben establecer políticas para el fortalecimiento de las pequeñas unidades de producción, es decir para las pequeñas empresas (Pymes), que son más de 200 mil en Nicaragua, según cifras del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
Igualmente insiste en determinar los tipos de empleo que se deben crear en Nicaragua tomando en cuenta los bajos niveles de escolaridad que fluctúan entre elcuarto y el quinto grado de primaria. 2003.