- Todavía lucha por regresar a
las Mayores
Edgard Rodríguez C.Filadelfia
A sus 34 años, Marvin Benard quizá no sea capaz de sacar agua de una piedra, pero está seguro que podría jugar dos campañas más en las Grandes Ligas.
“Esa es mi meta”, dice el big leaguer pinolero, cuya gran virtud ha sido siempre confiar plenamente en sus habilidades. “Aún siento que puedo”, dijo a LA PRENSA.
Pero como a veces hay que hacer una pausa para tomar un nuevo impulso, a mediados de agosto Benard pidió su libertad a los Azulejos y se encuentra en San Francisco.
“Los Azulejos me trataron muy bien, pero las lesiones estaban una tras otra y sentí que lo mejor era descansar y eso he hecho. Ahora me siento mejor”, señala el patrullero.
Después de una destacada carrera, en la que acumuló dos campañas con 100 anotadas y más de 15 jonrones, las acciones de Benard se desplomaron producto de las lesiones.
Y justo cuando todo hacía indicar que su paso por las Mayores llegaba a su fin, Chicago lo firmó, pero de nuevo una lesión se interpuso en el camino y quedó fuera.
El drama parecía al máximo, pero decidió irse a una Liga Independiente y desde ahí fue rescatado por Toronto, pero de nuevo las lesiones detuvieron el ritmo.
“No ha sido fácil lo que me ha pasado (con las lesiones) pero mi ánimo está igual y en el momento que pensé que no tendría chance, lo hubo”, señala el nica.
Benard asegura que seis equipos estuvieron interesados en adquirirlo, pero se fue a los Medias Blancas. Y antes de firmar con Toronto, Anaheim lo había buscado.
“En medio de todas las dificultades, he notado que aún hay gente que creo que puedo ser útil y yo también siento eso. De modo que intentaré continuar”, asegura.
Lo que aún queda por averiguar, es cuál será el próximo paso de Benard, quién está en San Francisco con sus padres observando un torneo de softbol entre nicaragüenses que residen en esa ciudad californiana.
El año pasado fue a jugar a República Dominicana y un año antes estuvo con el Bóer en nuestro país. Por ahora, Benard no decide si jugará en el Caribe o se alistará para estar atento a una señal desde el spring training.
¿SERÁ COACH?
Los Azulejos de Toronto, además de pagarle su salario, también asumían los gastos médicos de Marvin Benard, pero éste pidió su realesed porque no consideró justo seguir.
Me trató tan bien la gente de los Azulejos, que el director de Ligas Menores me dijo que si deseaba quedarme en el equipo como coach, él estaría encantado‰, señala.
No descarto una opción como esa (ser coach) pero aún siento que puedojugar y lo voy a intentar. Si no se puede ni modo, pero al menos sabré que lo probé, indicó.