Mario Alfaro Alvarado
Reformas y renovación recomendaron los delegados de la Fundación Frederich Naumann, que vinieron a Managua a ver cómo se comporta un partido que se llama liberal en Nicaragua. De prima facie los visitantes se sorprendieron ante el caso “único en el mundo” de que un partido que ganó la elecciones, se declarara opositor al gobierno que él mismo llevó al poder.
Hace 111 años el Partido Liberal llegó al poder y lo ha ejercido por 72 años en total. ¿No es suficiente tiempo para que el liberalismo hubiera adoptado las reformas necesarias para dejar de ser un partido de montoneras y convertirse en un partido moderno?
El Partido Liberal es un partido prebendario. Para mantener sumisos a sus seguidores necesita regalarles y para esta labor necesita de un dictador que distribuya el botín del Estado.
¿Para qué ha de cambiar el PLC si su prebendismo le viene muy bien? Para obligar al pueblo a votar liberal sólo necesita un adversario que lo aventaje en corrupción y en autoritarismo. Ésta es la razón fundamental del pacto con los sandinistas: cerrarle toda oportunidad al pueblo de que pueda escoger algo mejor.
El Partido Liberal no puede ofrecer lo contrario de lo que ha dado al país: continuismo, corrupción, dictadura, explotación, pobreza y atraso social. Ahora está unido a otro partido con el que hace pareja y juntos mantienen secuestrado al país hasta que el pueblo no tolere más abusos. El pueblo debe escoger en las urnas si quiere seguir viviendo avasallado por la dictadura pactista, capaz de sacrificar el desarrollo económico nacional con tal de seguir gobernando sin ideales ni moral. El pueblo debe aprovechar la oportunidad que ahora se le presenta para escoger una nueva opción.