Douglas Carcache
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Juegan con plata ajena
Douglas Carcache
Los diputados del Poder Legislativo nicaragüense, que tratan de quitarle todo poder al Presidente de la República, Enrique Bolaños, quieren quedarse ahora con el Instituto de Seguridad Social (INSS), donde están los ahorros de todos los nicaragüenses asalariados, a los que, por ley, nos deducen cada mes una cuota proporcional.
En resumen, los políticos de Nicaragua siguen jugando con el dinero ajeno, el de los nicaragüenses que pagan puntual con la esperanza de tener, al retirarse de la vida laboral, una pensión que les permita vivir tranquilos los últimos años.
Ese bolsón de plata, que según la presidenta del INSS, Edda Callejas, ya tiene una reserva mayor de tres mil millones de córdobas, ha sido mal usado por diferentes administraciones para cubrir faltantes de otras cuentas del Gobierno; y si llegara a caer en manos de representantes de partidos políticos nombrados por los diputados, hasta podrían convertirlo en una fuente de financiamiento de campañas electorales.
Más de una vez he oído decir a profesionales asalariados que les gustaría ampararse, judicialmente, ante la imposición del Seguro Social, porque pagan cada mes y nadie les asegura que tendrán la pensión que merecen al momento de su retiro, porque hoy el INSS puede ser bien administrado, pero nada garantiza que así lo harán mañana, en el 2007, cuando cambie el Gobierno de Nicaragua.
Incluso antes podría empezar a retroceder, si los partidos FSLN y Liberal Constitucionalista (PLC) se alían para tomarse la institución que guarda el dinero de los trabajadores nicaragüenses.
Creo que a los cotizantes del Seguro Social les preocupa sobre todo la pensión de retiro, porque la atención médica es tan deficiente en las clínicas previsionales que ya se cansaron de protestar por eso. La semana pasada conocí el caso de un trabajador al que le detectaron un problema en la producción de glóbulos rojos y le dijeron: “Búsquese un especialista privado, porque eso no nos compete”. Este hombre ha pagado al INSS durante 25 años. ¿Para qué?
Otro trabajador llegó a la edad del retiro este año y prefirió seguir trabajando antes que pensionarse, porque le da miedo quedar jubilado en manos del Seguro Social. Pagó sus cuotas por más de 30 años y con lo que le ofrecen hoy como pensión, podría cubrir sus gastos básicos, pero duda que mañana sea así, porque vivimos en un país de imprevistos donde la moneda se devalúa silenciosa y en cualquier momento puede tener un bajón, con sólo un cambio de Gobierno.
Esa imagen del Seguro Social, como caja chica de gobiernos o como botín que se disputan los partidos políticos, también influye en nicaragüenses que viven en el exterior, en Estados Unidos, que están próximos a retirarse allá y les gustaría venir a vivir a Nicaragua. Aunque obtendrían una pensión estadounidense, necesitan aquí una institución contraparte que les dé atención médica. Creo que también para ellos sería difícil confiar en el INSS, a como está hoy.