Los Bomberos simulan apagar un fuego que se formó tras el supuesto accidente aéreo en el aeropuerto de Managua.

Deslucido simulacro de accidente aéreo

Johnny Cajina Guillén Una pertinaz lluvia y una aparente falta de coordinación por parte de las autoridades aeroportuarias restaron vistosidad al simulacro de accidente aéreo que ayer por la tarde se escenificó en el Aeropuerto Internacional. Al mal tiempo imperante se sumaron una serie de obstáculos de carácter organizativo, donde prevaleció un guión poco creíble […]

Johnny Cajina Guillén

Una pertinaz lluvia y una aparente falta de coordinación por parte de las autoridades aeroportuarias restaron vistosidad al simulacro de accidente aéreo que ayer por la tarde se escenificó en el Aeropuerto Internacional.

Al mal tiempo imperante se sumaron una serie de obstáculos de carácter organizativo, donde prevaleció un guión poco creíble y confuso, que opacó el esfuerzo de decenas de voluntarios que participaron en el ejercicio de adiestramiento.

Desde la tarima destinada a la prensa nacional, el ejercicio no tuvo buen suceso. Apenas unos minutos después de iniciada la narración de los hechos, el audio que provenía de los altoparlantes fue casi nulo, tras la llegada de una enorme cisterna de la Dirección General de Bomberos, que se estacionó frente de la tarima principal y además restó visibilidad a los invitados especiales.

La secuencia del supuesto accidente ocurrido en las proximidades de la pista, referida a un avión 737 de la aerolínea Volcán, proveniente de la Isla Paraíso y en la que viajaban unos 40 pasajeros, muy pocos la siguieron.

El intenso sonar de sirenas pregrabadas y el estruendoso motor de la cisterna bomberil impidieron escuchar la historia narrada a través de los altavoces.

Lo mejor del simulacro fue la disposición de una gran cantidad de voluntarios civiles, militares, personal médico, bomberos, camiones cisternas, ambulancias y hasta un helicóptero del Ejército de Nicaragua.

Todo hace suponer que al menos la parte logística sí podría funcionar al momento de un verdadero desastre aéreo en el aeropuerto.

El ingeniero Cristóbal Sequeira, director del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), quien estuvo entre los invitados, dijo que además de ser un buen ejercicio, los simulacros sirven precisamente para detectar los errores y poder rectificar a tiempo.

“Es muy difícil hacer las cosas perfectas. Hay que ver el lado positivo, la coordinación entre las instituciones involucradas fue bueno”, expresó Sequeira, quien reconoció que efectivamente hubo algunos errores de coordinación que empañaron el espectáculo.

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