Cafta

Luis Solórzano Es incomprensible que el Gobierno de Nicaragua haya negociado un Cafta sin antes hacer las consultas con todas las organizaciones políticas, empresariales y laborales de nuestro país, tratándose de un tema tan delicado en el que está en juego el destino económico de la nación. Es increíble que piensen que países empobrecidos y […]

Luis Solórzano

Es incomprensible que el Gobierno de Nicaragua haya negociado un Cafta sin antes hacer las consultas con todas las organizaciones políticas, empresariales y laborales de nuestro país, tratándose de un tema tan delicado en el que está en juego el destino económico de la nación. Es increíble que piensen que países empobrecidos y endeudados, que carecen de capital, sin tecnología ni mano de obra calificada, deban firmar un tratado para competir con los países desarrollados e industrializados. Entrar en ese campo desigual de competición será un fracaso porque no se podrá exportar, sólo importar. Seremos siempre países de consumo, imposibilitados para salir del subdesarrollo.

Referente al desarrollo económico y la lucha contra la pobreza, de que tanto se habla, éste debe ser participativo para lograr una distribución más justa de los beneficios que se obtengan de la producción. Esfuerzo compartido entre empresarios que invierten y obreros que laboran para que se produzca la armonía, con sus derechos y responsabilidades, para alcanzar el éxito de aumentar la producción con calidad y así poder competir en los mercados internacionales, garantizando la alimentación y el bienestar de nuestro pueblo, lo mismo que la protección a la pequeña y mediana empresa.

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