Cuba: libertad de prensa sólo en la Iglesia

Javier Martínez Dearreaza

Frecuentemente el régimen cubano acusa a la Iglesia Católica de no inscribir en el registro del Ministerio de la Cultura más de 50 de sus publicaciones. Esto le ha servido a Castro para afirmar que en la isla existe libertad de comunicación y libertad de culto.

La Iglesia considera que el concepto de libertad de comunicación y religiosa del régimen de Castro está en sintonía con su ideología marxista, que no corresponde con lo que la Iglesia Católica entiende y enseña.

Si bien en Cuba existe una limitada libertad de culto, esto no basta. Todo aquello que excede el culto se encuentra con numerosas limitaciones; un ejemplo es la imposibilidad de los padres de escoger el tipo de educación que desean para sus hijos, ya no se diga el lograr obtener o comprar en el exterior los medios y la maquinaria necesaria para las publicaciones de los periódicos, revistas y material religioso tan necesarios para la labor evangelizadora y defensa de los derechos humanos de la Iglesia Católica Cubana. “La oficina para los asuntos religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba” es la encargada de ejercer este férreo control.

Ignorada completamente por los medios de comunicación oficiales, la Iglesia Católica a Cuba con muchos esfuerzos y limitaciones y con la ayuda de otras iglesias ha logrado editar, de forma muy modesta, sus propias publicaciones. Desde 1997 el Gobierno cubano ha solicitado insistentemente a la Conferencia Episcopal la inscripción en el registro del Ministerio de Cultura de estas publicaciones, las cuales, aún no han sido registradas porque el reglamento del Registro Nacional de Publicaciones Periódicas, que establece la necesidad de garantizar el control centralizado y efectivo de todas las publicaciones, es tan minucioso en sus normas que llega al punto de ordenar el cambio de la temática, conceptos, la frecuencia de la publicación, el número de páginas o la tirada de la publicación.

La Iglesia Católica cubana no se obstina en no querer registrar sus publicaciones. Lo que realmente le preocupa son los excesivos controles a los que tendría que someterse, que evidentemente desvirtuarían lo que la Iglesia quiere comunicar.

Las pocas publicaciones de la Iglesia Católica cubana son el único espacio que el régimen de Fidel Castro consiente la libertad de expresión. Una libertad como hemos visto muy limitada, bajo la constante amenaza de cierre por parte de las autoridades. Para sobrevivir, casi todos los periódicos de la Iglesia callan cualquier crítica al régimen. Con la excepción de Vitral, la vibrante publicación mensual de la Diócesis de Pinar del Río.

Vitral fue fundado por Dagoberto Valdés Hernández, un ingeniero agrónomo a quien por castigo, el régimen lo ha convertido en cortador de palma.

En el 2000 el diario oficial del Partido Comunista, Granma, la radio y la televisión del Estado acusaron a Valdés y al Arzobispo de Pinar del Río de actividad contrarrevolucionaria. El resultado fue el aumento de abonados a Vitral y la nominación de Valdés como miembro de la Comisión Vaticana IUSTITIA e PAX. Hoy Vitral tiene cinco mil abonados y 20 mil lectores on line en el mundo.

El autor es médico.

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