Colin Powell, secretario de Estado de EE.UU.

EE.UU. se rasca la cabeza

Aunque desea su derrota, un triunfo de Chávez obligaría a repensar su política hacia un gran productor de petróleo Laura BonillaAFP WASHINGTON.- Estados Unidos está preocupado por una eventual victoria del presidente venezolano Hugo Chávez, en el referendo revocatorio del domingo, que le dejaría en un callejón sin salida y le obligaría a cambiar su […]

  • Aunque desea su derrota, un triunfo de Chávez obligaría a repensar su política hacia un gran productor de petróleo

Laura BonillaAFP

WASHINGTON.- Estados Unidos está preocupado por una eventual victoria del presidente venezolano Hugo Chávez, en el referendo revocatorio del domingo, que le dejaría en un callejón sin salida y le obligaría a cambiar su política hacia el quinto exportador mundial de petróleo.

El Gobierno de George W. Bush está crecientemente molesto no sólo por la retórica anti-estadounidense de Chávez sino por sus “acciones”, en un contexto de altos precios del petróleo y guerra en Irak, en los que espera que Caracas le siga suministrando cerca del 15 por ciento de sus compras de crudo.

También ha mostrado preocupación ante la posibilidad de fraude en la votación, que se anticipa reñida, y lamenta la ausencia de observadores de la Unión Europea en los comicios, pese a que confía en el trabajo de observación que llevará a cabo el Centro Carter y la Organización de Estados Americanos (OEA).

“El Gobierno de Bush se ha metido un callejón sin salida y es difícil llegar a una política razonable que enfrente la realidad en Venezuela, que es que Chávez bien podría ganar. Y si gana, ¿qué podemos hacer? ¡No vamos a mandar marines! ¡No vamos a crear un embargo contra Venezuela! Así que tenemos que contar con otras opciones de política y eso es lo que pone al Gobierno de Bush tan ansioso”, dijo a la AFP Joseph Tulchin, director para América Latina del Centro Woodrow Wilson.

“Las relaciones están muy tensas, se han deteriorado. Hay poca comunicación y poca comprensión. Estados Unidos está frustrado con Chávez”, estimó Michael Shifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano, un centro de análisis con sede en Washington.

“En medio de la campaña electoral, con incertidumbre en Irak y Medio Oriente, lo último que Estados Unidos quiere en Venezuela es inestabilidad, y no está interesado en tomar ningún riesgo en cuanto a su política en Venezuela”, añadió.

Pero según Miguel Díaz, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), “lo que está en riesgo va mucho más allá del petróleo”.

Washington “está preocupado sobre el mecanismo electoral. Está preocupado por una conducta informal solapada que puede socavar el libre ejercicio de elección en el referendo. Está preocupado de que ninguno de los lados respete el resultado”, sostuvo Díaz.

Pase lo que pase, Caracas seguirá buscando ampliar la relación comercial con Estados Unidos “basada en la transparencia, en el respeto mutuo y en el respeto a nuestras leyes”, dice.

Hasta hace un tiempo, el Gobierno de George W. Bush ignoraba la retórica anti-estadounidense de Chávez y afirmaba que lo único que le importaba era que Caracas fuera un socio energético confiable.

Pero Washington está ahora cada vez más preocupado no sólo por las palabras sino también por las “acciones” del Gobierno venezolano —entre otras cosas, a raíz de su amistad con el presidente cubano Fidel Castro—, y le acusa de llevar a cabo actos de intimidación contra los opositores políticos.

“Estados Unidos y Venezuela han mantenido tradicionalmente una relación estrecha, basada en valores compartidos, especialmente el respeto por la democracia. Es desafortunado que el Gobierno de Venezuela, con sus comunicados y acciones, haya debilitado esa relación”, dijo a la AFP un alto funcionario estadounidense que pidió el anonimato.

POWELL INSTA A RECHAZAR LA VIOLENCIA

El secretario de Estado, Colin Powell, aseguró este miércoles que “el futuro de Venezuela está en manos de sus ciudadanos”, a cuatro días del referendo revocatorio contra el presidente Hugo Chávez.

“El futuro de Venezuela está en manos de sus ciudadanos”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense en una declaración leída por su portavoz adjunto, Adam Ereli, que se negó a “especular sobre el resultado de la votación”.

“Si el referendo es llevado a cabo de manera libre, justa y transparente, entonces será un paso importante hacia una solución pacífica, electoral, democrática y constitucional a la larga crisis política de Venezuela”, agregó.

Powell llamó además “a los venezolanos a rechazar la violencia y las intimidaciones, y a respetar el derecho de los otros”, a la vez que precisó que Estados Unidos “se encontraba al lado (de los venezolanos) que buscan fortalecer su democracia y promover la reconciliación nacional”.

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