- Soynica hace su propuestapara las candidatas al Nóbel de la Paz
Arlen Pérez
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Dos nicas al grupo de "las mil"
| Soynica hace su propuestapara las candidatas al Nóbel de la Paz |
Arlen Pérez
La búsqueda de las mil mujeres en todo el mundo para ser nominadas colectivamente para el Premio Nóbel de la Paz en el 2005, ya está dando sus primeros pasos en Nicaragua. La Asociación de Soya de Nicaragua (Soynica) presentó como candidatas al selecto grupo, a Nereida del Socorro González y María Inés Martínez.
El trabajo de estas mujeres consiste en dar capacitaciones en diferentes comunidades del país sobre la preparación de la soya y el extracto foliar, para mejorar la nutrición de los miembros de la familia. Además dan capacitaciones de autoestima y organizan grupos de mujeres para que se apoyen entre sí y ayuden a la comunidad.
Nereida González, de 52 años, aprendió a tejer a los 9 años para apoyar económicamente en la casa porque tenía una familia numerosa y un padre alcohólico.
Se enamoró y se fue de la casa a los 17 años, a los 19 se integra a la iglesia evangélica, cuando ya había nacido su primer hijo. Cuando su tercer hijo tenía poco de nacido decide separarse de su esposo, porque era alcohólico.
En el tiempo del huracán Juana el centro de salud solicita promotores y en este trabajo se encontraba también Soynica, que capacitó a muchas mujeres sobre nutrición, autoestima y derechos.
“Nosotros promovemos la paz a través del derecho a la seguridad humana, también promovemos la paz a través de la educación, la nutrición, y la capacitación”, dijo González.
María Inés Martínez, de 58 años, es madre de 10 hijos y ha tenido que mantenerlos desde que su marido murió en un accidente. Ella trabaja en Soynica desde sus inicios y además tiene una pulpería en su casa.
Martínez aseguró que la principal razón por la cual fue propuesta para estar dentro de las mil mujeres, es por promover la salud y la educación.
“La salud tiene mucho que ver con la alimentación. Dice un proverbio que uno es lo que come, y en este país hemos tenido analfabetismo en este aspecto. Uno come por llenarse el estómago”, explicó Martínez.