El cardenal Miguel Obando y Bravo al momento de entrar al Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, para bautizar a una hija del ex presidente Arnoldo Alemán.

Cardenal bautizó a hija de Alemán

Alemán, sin vendajes en su mano derecha, presidió el acto religioso que fue sencillo y sobrio José Adán Silva El ex presidente Arnoldo Alemán demostró ayer que posiblemente en Nicaragua no hay un reo más privilegiado que él: bautizó a su pequeña hija de seis meses en su prisión especial del Hospital Militar Alejandro Dávila […]

  • Alemán, sin vendajes en su mano derecha, presidió el acto religioso que fue sencillo y sobrio

José Adán Silva

El ex presidente Arnoldo Alemán demostró ayer que posiblemente en Nicaragua no hay un reo más privilegiado que él: bautizó a su pequeña hija de seis meses en su prisión especial del Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, reunió a su familia en un discreto convivio y contó con la presencia de cuatro monseñores y una misa con cánticos de la Camerata Bach.

Desde las primeras horas de la tarde, equipos de periodistas de diferentes medios de comunicación se apostaron frente al portón principal del mencionado hospital, a esperar a los invitados a la actividad religiosa, la cual estaba programada para las cinco de la tarde.

Poco a poco, los invitados por la familia del ex presidente, se fueron presentando a la cita. Nadie habló con los medios, nadie bajó los vidrios nada más que para reportarse ante el soldado del Ejército de Nicaragua que custodia el portón del hospital, quien lista en mano preguntaba el nombre a cada invitado, al mejor estilo de cualquier club social. Desde las cuatro de la tarde inició un rápido y silencioso peregrinaje de grandes y lujosos carros que recordaban las extensas caravanas de vehículos de lujo que seguían al ex mandatario en sus recorridos por el país.

Sin ninguna certeza de que estuviera bromeando o mintiendo, uno de los militares del portón dijo que al menos 40 vehículos habían entrado al acto, de una lista de 60 que estaban autorizados. Luego no dijo más y se retiró.

YA NO USA VENDAS

Para entonces, ya habían entrado el vicepresidente José Rizo y su esposa Fabiola, el padre y la madre de María Fernanda Flores, las hijas de Arnoldo y su único hijo varón, Carlos Miguel. Todos serios, sobrios, silenciosos. Hasta la misma diputada Jamileth Bonilla, única de la bancada liberal invitada al acto, entró seria e inmutable.

La misa, realizada en un salón del Hospital Militar, fue sencilla. La ofició el cardenal Miguel Obando y Bravo, con el auxilio de los monseñores Eddy Montenegro, Eyling Castro y Francisco Castrillo.

Alemán vestía de traje oscuro y camisa blanca. Su mano derecha, dice uno de los que estuvo presente, no estaba vendada. Esa mano se la operaron el pasado 22 de junio y desde entonces sigue recluido ahí porque los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal dicen que requiere tratamiento y rehabilitación y que, además, en el Sistema Penitenciario no hay condiciones sanitarias para que pueda sanar. Han pasado siete semanas desde que fue internado.

La misa contó con la presencia de una parte de la Camerata Bach, quienes reunidos de última hora porque no sabían si el juez David Rojas Rodríguez autorizaría su ingreso, entonaron cánticos de la misa.

Al final no hubo copas, sólo un pequeño brindis. Alemán cargó a su hija, la niña recibió las pleitesías y mimos de los invitados, y tras unos minutos de plática y camaradería íntima entre los invitados y la familia Alemán, todos fueron saliendo poco a poco de la misma manera en que ingresaron: silenciosos y sobrios.

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