- Reclama que el bautizo de hija de Alemán no es ninguna pachanga
Eduardo Marenco Tercero
El Cardenal Miguel Obando y Bravo dijo ayer que el Papa Juan Pablo II le ha respondido «que siga», luego que le presentara su renuncia al cargo de arzobispo de Managua, antes de cumplir 75 años en el 2001.
«Ustedes saben que yo puse con antelación mi renuncia como manda el Código, el Papa me ha dicho que siga, y pues para mí yo soy persona lista a lo que el Santo Padre diga, yo soy obediente», dijo el Cardenal.
Reiteró que para él «no es problema» lo de su renuncia pues está a disposición de Juan Pablo II.
La información filtrada en círculos políticos insiste en que el embajador nicaragüense en El Vaticano, Armando Luna, fue mandado a llamar a Managua para redoblar esfuerzos y obtener en Roma la sucesión de Obando, con la sugerencia de que se dé preferencia a un extranjero.
El Cardenal Obando evadió dar una respuesta categórica respecto a la supuesta presión del gobierno de sucederlo en su cargo de arzobispo de Managua.
GOBIERNO DESMIENTE
El secretario de Comunicación de la Presidencia, Lindolfo Monjarretz, negó que entre las prioridades del gobierno se encuentre ejercer presión para obtener el retiro del Cardenal. «Eso es del estricto resorte de la Iglesia Católica, no hay ningún interés del gobierno», dijo Monjarretz.
Asimismo, atribuyó a un interés de desinformar al país, el hecho de que desde el FSLN se dé a conocer ese tipo de presión, interés que puede originarse en el deseo de encubrir «el nuevo pacto» entre sandinistas y liberales, para la eventual liberación de Arnoldo Alemán Lacayo y la repartición de las magistraturas y puestos de contralor próximos a ser electos.
BAUTIZO CATÓLICO NO ES PACHANGA
El cardenal Miguel Obando confirmó que él personalmente bautizó en el Hospital Militar a la hija de Arnoldo Alemán Lacayo.
«Fui invitado, no a la pachanga como dijo un medio por allí, sino para administrar con todo respeto y toda seriedad, el Sacramento del Bautismo, que nos hace hijos ya de Dios, nos quita el pecado original y al mismo tiempo nos hace miembros del cuerpo místico de Cristo», aseveró.
Y recalcó: «Yo con mucho gusto sirvo cuando se trata de administrar el bautismo».