Las amazonas nicas cabalgan con güipil

Roberto Sánchez RamírezEspecial parala [email protected] Hace más de diez años, un centenar de mujeres se organizaron y montaron el primer desfile hípico de damas, fueron sus promotoras Marjorie Lacayo Lugo y Gloria Belli González, originarias de Diriamba. Desde entonces la mujer hace importante presencia en los desfiles que se realizan para las fiestas patronales “Hasta […]

Roberto Sánchez RamírezEspecial parala [email protected]

Hace más de diez años, un centenar de mujeres se organizaron y montaron el primer desfile hípico de damas, fueron sus promotoras Marjorie Lacayo Lugo y Gloria Belli González, originarias de Diriamba. Desde entonces la mujer hace importante presencia en los desfiles que se realizan para las fiestas patronales

“Hasta en eso nos discriminan a las mujeres”, fue el enérgico reclamo de Marjorie Lacayo Lugo, en relación al reportaje sobre los desfiles hípicos. En realidad sólo habían sido mencionadas cuatro mujeres. No se quedó en reclamo, y ante la respuesta de publicar otro reportaje, de inmediato aportó datos y fotos.

Debe recordarse que durante el auge cafetalero de finales del siglo XIX, sobre todo en el Norte fue muy común que las mujeres viajaran a caballo largas distancias, igual sucedía en el departamento de Chontales, luego desmembrado para dar lugar al de Boaco. La falta de carreteras, el difícil acceso a las propiedades de uso agropecuario, hizo que muchas mujeres fueran verdaderas amazonas.

SE ORGANIZAN LAS MUJERES

En 1993 se organizó la Asociación Nicaragüense de Damas Hípicas, por iniciativa de Marjorie Lacayo Lugo y Gloria Belli González. El primer desfile fue dedicado a dos damas de larga tradición como caballistas, Anita Vega de Bolaños y Maritza Romero de Reyes. Participaron más de cien mujeres.

Se decidió que habría un desfile anual sólo de mujeres, en mayo, por contener este mes fechas relacionadas con la mujer, en especial el Día de la Madre. En poco tiempo la asociación recibió muchas invitaciones para hacer presentaciones con fines benéficos para instituciones dedicadas a obras sociales.

La primera directiva estuvo compuesta por Marjorie Lacayo Lugo, presidenta; Anita Vega de Bolaños, vicepresidenta; Telma Barrantes, secretaria; Mary Bolaños de Soto, vocal; Auxiliadora Reyes, vocal; Ivania Barberena, tesorera; Maritza Romero de Reyes, fiscal, y Janeth Pastora, asesora legal.

En el año 1994, la asociación decidió que el traje nacional de montar fuera el güipil, haciéndole arreglos especiales para poder hacerlo con elegancia y soltura. Pronto una docena de damas se entrenaron para dar exhibiciones ecuestres, con el apoyo de Rodolfo Etienne Morales, Octavio “Tabo” Lacayo Crespo y Douglas Reyes Mejía, presentándose en actividades como la del Fonif, organizadas por Margarita Gurdián, actual viceministra de Salud.

Luego se organizó la Asociación de Caballos Pura Raza Española, montando presentaciones en Managua, en especial para la feria de agosto en Expica y en varios departamentos. La presencia de las damas caballistas fue de mucho atractivo, vestidas con güipiles de llamativos colores y el traje de gala, azul y blanco.

EL CARROUSEL

Uno de los mayores logros de la asociación fue haber formado el carrousel, con la dirección de Rodolfo Etienne Morales, también ayudó Rafael “Payo” Martínez Rayo, presidente de Ancpre.

Integraban el carrousel: Telma Barrantes, Ivania Barberena, Carmen Cecilia Etienne, Janine Berríos, Marjorie Lacayo Lugo, Miriam Ríos, Gabriela Sobalvarro, María Helena Solórzano, Carla Morán, Daniela Urcuyo, Johana Moncada y Margarita Perezgil.

Favoreció el desarrollo la apertura de escuelas, entre ellas la que dirigía en el kilómetro 13, la señora Margarita Pérezgil, de origen mexicano, lograron montar las noches ecuestres en Expica, con el grupo de Anida. Aunque la Asociación prácticamente se desintegró, fue vital para que la mujer se incorporara al hipismo nacional.

Pasaron los tiempos en que Clara Parodi Basset o Ana Clemencia Bequillard, eran como raras aves en medio de tantos montados, ahora la mujer rompió otra brecha más, con más destreza y elegancia que muchos hombres, verdaderas amazonas.

UNA FAMILIA DE CABALLISTAS

Situada en Los Altos de Masaya, en la carretera de Masaya a Tipitapa, Santa Ana es la propiedad del matrimonio formado por Domingo “Mingo” Bolaños Geyer y Anita Vega de Bolaños. De sus nueve hijos, cinco fueron mujeres.

La tradición como caballistas incluye a yernos, nietos y pronto a bisnietos, pues desde temprana edad la silla que más conocen es la de montar. En total son 19 las mujeres que han montado en esta singular familia, considerada como la más destacada en el campo del hipismo nacional.

Después de Anita, la madre, la primera hija que más se destacó como caballista fue Mary, primera novia nacional de la Asociación Nicaragüense de Caballistas, en 1974. Desde entonces su presencia dio realce a los desfiles hípicos en diferentes lugares, por su destreza y elegancia ganó muchos trofeos. Lamentablemente un accidente de tránsito le obligó a retirarse de lo que fue su pasión por bastantes años.

Otras hijas fueron Janeth, Cecilia, Elizabeth y Desirée. Entre las nietas están: Amanda, Melisa Lucía y María Inmaculada Bolaños Mendieta. Marie Anne Soto Bolaños y su hija Marie Anne López Soto. Liliana Mercedes Bolaños Valle y su hija María José, Jeaneth y Marisela Vindell Bolaños. Ana Cecilia, María Alejandra y Marcia Henrriette Miranda Bolaños y Marina Isabel Castillo Miranda. Varias de ellas han sido novias del Club Hípico de Masaya.

HISTORIA DE AMAZONAS

“Cuando yo era niña, mi madre me decía que de tanto montar parecía que me había parido una yegua y que mi caminado era como si nunca me hubiera bajado del caballo”, relata Marjorie Lacayo Lugo.

Hija de Mario Lacayo Rappaccioli, uno de los fundadores del hipismo en Nicaragua, y de Gloria Lugo de Lacayo, desde niña fue apasionada por los caballos, a temprana edad era una consumada caballista, lo que le permitió organizar a las mujeres caballistas.

Maritza Romero tuvo la oportunidad cuando era niña, de que un tío político, Silvio “La Chiva” Lacayo Rappaccioli, la iniciara en el hipismo montando caballitos cholencos. Participó en los desfiles, cuando salía de La Industria, de Rafael “Payo” Cabrera y terminaba en La Morita. Es considerada como una amazona veterana del hipismo nacional, afición acrecentada al casarse con otro conocido caballista, Ismael Reyes Mejía.

A pesar de tener apenas 16 años, Carmen Cecilia Etienne Ramírez, es una consumada caballista desde los siete años. Son sus padres Adolfo Etienne Morales, muy conocido en el ambiente del hipismo y Reynali Ramírez. Fue la más joven de las integrantes del carrousel. Carmen Cecilia ha participado en desfiles hípicos en todo el país y ha ganado numerosos trofeos.

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