Moisés Ruiz Romero
Ser sandinista, si usamos correctamente el lenguaje, significa ser seguidor de las ideas y conducta de Sandino. En 1979 la gran mayoría de la población estaba contenta con el derrocamiento de la dictadura somocista que, ya cerca de su fin, era rechazada por amplios sectores democráticos (incluyendo el Cosep y el gobierno norteamericano de Jimmy Carter). Entonces se aceptaba gustoso llamarse sandinista, en tanto que Sandino era y sigue siendo considerado como un indiscutible héroe nacional.
En los años ochenta, con la Cruzada Nacional de Alfabetización comenzó un adoctrinamiento político tomando como modelo a la revolución cubana. Eso ya no tenía nada que ver con Sandino. Con la profundización de las ideas y el estilo de gobierno comunista: confiscaciones de la propiedad privada, control del Estado sobre todos los medios de producción, censura de prensa, desmonetización, encarcelamientos, desapariciones, amenazas de muerte, asesinatos y el servicio militar de muerte obligatoria, el FSLN, que había sido vanguardia indiscutible en la lucha contra Somoza, tomó un rumbo totalmente diferente a las ideas de Sandino y fueron cada vez más los que ya no querían ser considerados como sandinistas.
En la actualidad el término sandinista está ligado al FSLN. Pero el sandinismo no puede cambiar, porque las ideas de Sandino no cambiaron; precisamente murió porque su ideal era que entre los nicaragüenses nos entendiéramos y buscando un entendimiento con sus antiguos oponentes. Su lema era “Patria y Libertad”, buscando cómo generar el desarrollo a través de cooperativas agrícolas.
Quienes comprometieron nuestra Patria en un “proyecto internacional para destruir el poder hegemónico de Estados Unidos” (llevándonos de ser la economía más sólida de Centroamérica a ser una de las más débiles de América Latina) y suprimieron la libertad de los nicaragüenses por seguir una “doctrina internacional proletaria”, esos no son sandinistas.
El sandinismo de verdad es del que habla Edén Pastora, es el mismo que siente la mayoría de la población, es el mismo de Sandino, que vivió y murió como el primer liberal independiente.
Médico liberal independiente.