Luis Felipe Palacios
Representantes del Departamento de Estado, de la Sección de Remoción y Reducción de Armamento de la Oficina de Asuntos Político Militares de Estados Unidos, supervisaron ayer la voladura del segundo lote de 333 misiles SAM-7, que el Gobierno de Nicaragua destruyó para fomentar el balance de fuerzas militares en Centroamérica.
Richard Kidd, uno de los funcionarios del Departamento de Estado presente ayer en el polígono El Papalonal del Ejército de Nicaragua, comentó que su gobierno le da la bienvenida a la decisión de Nicaragua de destruir los misiles, pero negó que hayan presionado para su eliminación.
“Presión no es la palabra adecuada, nosotros trabajamos en coordinación con el Gobierno de Nicaragua, apoyándolo en las decisiones que el Gobierno hace.
Reconocemos el liderazgo que Nicaragua ha demostrado en esta decisión”, comentó.
SICA SE CONGRATULA
Funcionarios civiles y militares estadounidenses se desplegaron en distintos puntos en el sitio de voladura, acto al que también asistió el secretario general del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), Oscar Santamaría, quien elogió a Nicaragua por la destrucción unilateral de 666 misiles tierra-aire, e instó al resto de países de la región a tomar pasos similares.
“Debo de congratularme con el pueblo y Gobierno de Nicaragua por esta acción que han llevado a cabo, de destruir estas armas, que al final constituyen la eliminación de una amenaza y un riesgo para la región, en cualquier término o ángulo desde el que lo veamos”, dijo Santamaría.
“Si otros países quieren seguir el ejemplo de Nicaragua, perfectamente pueden revisar lo que significan sus armamentos, y desde luego, si así lo creen, como soberano e independientes que son, poder dar el paso”, agregó.
Santamaría manifestó que Nicaragua ha mostrado su voluntad de generar confianza en la región y destacó que el resto de países del área “no están con un calendario en ese sentido, ni hay un compromiso en esa dirección, pero lo pueden hacer en el momento que lo crean conveniente. Cada país podrá llevarlo adelante como lo ha hecho ahora Nicaragua”.
SOPLAN NUEVOS AIRES
En tanto, el ministro nicaragüense de Defensa, José Adán Guerra, opinó que “definitivamente soplan nuevos aires, aires de optimismo en la región, la presencia de ustedes avala y expresa sin duda alguna la voluntad de sus presidentes, la voluntad de sus gobiernos y pueblos de una Centroamérica mejor”.
“Este acto de voladura representa para el Gobierno de Nicaragua una muestra de su compromiso con la paz y la seguridad regional y la seguridad hemisférica, y asimismo invita, de la forma más respetuosa, a todos los hermanos países centroamericanos, para que a partir del mes de septiembre avancemos con más energía en este plan de control y limitación de armamentos de Centroamérica”, agregó.
GESTO DE PAZ
Olmeda Rivera, secretaria general de Cancillería de Honduras dijo que “valoramos cualquier acto que se dé en Centroamérica, en beneficio de la paz y lo tomamos como tal. El hecho de destrucción de armas es una destrucción política y es una destrucción soberana que enorgullece a Centroamérica”.
Sin embargo, observó que la destrucción de misiles SAM-7, con una eventual eliminación de sus F-5 “no tiene relación”.
”Honduras ha minimizado su Ejército paulatinamente y los cambios bruscos no van con nuestro país, pero sí no somos renuentes tampoco a los cambios”, dijo la diplomática, quien dijo desconocer si en su país piensa deshacerse de un armamento en particular.
Los proyectiles SAM-7 fueron destruidos ayer en el polígono de El Papalonal.