- Del escoger entre el bien y el mal a la hora de comer y beber, depende su salud y apariencia
Somos lo que comemos. El estado de ánimo, la apariencia de la piel, la concentración y el entendimiento, se ven afectados en dependencia de lo que se ingiere y cómo se ingiere. La calidad de vida, el rendimiento físico e intelectual, mejoran al adoptar buenos hábitos alimenticios.
Sin embargo, en Nicaragua no hay hábitos adecuados de alimentación, lamenta la nutricionista Vera Amanda Solís, decana de la Faculta de Ciencias, Tecnología y Ambiente, de la Universidad Centroamericana (UCA)
Los nicaragüenses consumimos muchos cereales, mucha carne y poquísimas frutas y verduras, lo más que comemos es repollo y tomate en pequeñísimas cantidades que no aportan vitaminas y minerales; si hacemos frutas en fresco es más agua que frutas y con mucho azúcar, critica.
El primer hábito saludable de alimentación que la especialista recomienda a chicos y grandes es desayunar. “Es muy importante para mantener el peso e iniciar la jornada con las suficientes energías para aguantar un día pesado de trabajo o de estudio”, exhorta.
Al acostarse, las persona pasan horas sin ingerir alimentos y durante ese tiempo el cuerpo gasta la mayoría de sus energías. Al no desayunar al día siguiente, se está prolongando un período de ayuno que obliga al cuerpo a sacar energía de donde no debería, como las reservas, explica.
Una persona en esta situación se siente fatigada, si es estudiante no tiene buena concentración, le da sueño y bosteza mucho, advierte.
El desayuno debe ser lo suficientemente fuerte para que aporte aproximadamente el 40 por ciento de las calorías del cuerpo, dice. Un buen desayuno sería un gallopinto no muy frito, un refresco de cítricos, tortilla o pan y un pedazo de queso, o cereales como avena, ejemplifica.
El segundo consejo de la nutricionista es no saltarse ningún tiempo de comida. La persona que no almuerza o no cena, obliga al cuerpo a tomar energías de sus reservas, con el tiempo sufre enfermedades como gastritis, sobrepeso o problemas de debilidad. Al saltar comidas se termina con sobrepeso porque se come desesperadamente y en grandes cantidades en el tiempo de comida que se hace. “La cantidad que comen para compensar el apetito es tan grande que aumentan de peso aún no comiendo los otros tiempos”, asegura.
La tercera regla es consumir frutas y verduras con regularidad. Las más aconsejables son las que tienen propiedades funcionales que protegen al organismo de numerosas enfermedades, tienen propiedades antioxidantes, previenen el cáncer y aportan vitaminas A y C. Entre ellas se encuentra la coliflor, naranja y papaya.
Tomar mucha agua es imprescindible. Los beneficios son muchos. Ayuda a eliminar las toxinas, a metabolizar todo lo que se come, ayuda en la perdida de peso, a que la grasa no se acumule, a que no se formen celulitis, mantiene hidratada las células y una piel saludable, enumera.
No se puede dejar de recomendar la moderación en la ingesta de grasa, dulces y calorías vacías o comida chatarra. Los alimentos de origen animal y todos los derivados lácteos tienen grasa natural, sin embargo, al cocinarlos se les agrega más grasa. Lo preferible es comer las carnes a la plancha y leches descremadas. Asimismo, hay alimentos que ya tienen azúcar, como algunas frutas.
Si de salud y buenas costumbres de alimentación se habla, no se debe obviar la avena, ya que igual que la soya, “tiene propiedades maravillosas”, asevera la especialista.
Tomar frescos de avena en hojuela o algún tipo de cereal de avena, es muy importante ya que contienen muchas fibras, previene el cáncer de colón, ayuda a bajar el colesterol, es buena para la salud del corazón y el control de peso.
La nutricionista explica que la avena está bastante tiempo en el intestino, toma el colesterol y lo expulsa fuera del organismo. “La fibra ayuda a la salud del sistema gastrointestinal, y la gente se siente satisfecha y llena por más tiempo”, especifica.
CONSEJOS
Desayuno.
No desayunar es un hábito muy marcado y la excusa casi siempre es que a esa hora no se tiene hambre.
Carbohidratos.
Las calorías que recibe el cerebro provienen de carbohidratos y sin éstos, el cerebro no funciona bien, da mucho sueño, se siente muy fatigada. Frituras. Reduzca el consumo de grasa.
Bebidas carbonatadas.
Las bebidas gaseosas y productos refinados, como repostería y cereales llenos de azúcar y muy refinados perjudican la salud.
Snacks.
Los meneítos, galletas, tortillitas y caramelos, deben ser eliminados de la dieta.
Chocolate.
Es mejor que otro tipo de dulce, es antioxidante. Da energía saludable. Pero no abuse de su consumo.
Hábitos.
Acostúmbrese a comer frutas, vegetales, tomar agua, incluir en su dieta fibras provenientes de cereales como la avena, baje la ingesta de grasa, e ingiera más leguminosas como los frijoles.
Soya:
Alivia carencias y problemas hormonales de la mujer por los efectos de la menopausia.