- Analistas señalan falta de visión estratégica y de consenso político en C.A.
Alberto L. Alemán
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“La seguridad pública en Guatemala es un auténtico fracaso”
| Analistas señalan falta de visión estratégica y de consenso político en C.A. |
Alberto L. Alemán
Guatemala y en el resto de Centroamérica carecen de una política de seguridad pública bien definida a largo plazo, con visión de nación y criterios de desarrollo social, y que provenga de un amplio consenso político, afirman dos especialistas en el tema.
Miguel Ángel Segone y Pedro Trujillo, consultores del Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible (Iepades) de Guatemala, señalan en una entrevista con LA PRENSA, que uno de los defectos de las políticas públicas en esa área en el istmo es su carácter únicamente reactivo, y el descuido de un enfoque preventivo que incluye la educación, el desarrollo social y oportunidades.
El Iepades es un organismo no gubernamental dedicado a elaborar y proponer políticas públicas.
“La seguridad pública en Guatemala es hoy un auténtico fracaso”, dijo Trujillo categóricamente. “El gran problema de éste (el de Oscar Berger) y muchos gobiernos es que al llegar al poder no tienen unos programas claros. No se diseñan, presentan y ejecutan planes y programas y estrategias claros”.
Para este analista de origen español, los gobiernos regionales no poseen “una visión de nación” a largo plazo y para empeorar las cosas, apunta que la tradicional falta de consenso político dificulta lograr este objetivo.
“La seguridad preventiva conlleva el concepto de seguridad democrática, es desarrollo, capacidad de sobrevivencia. Lo que se está haciendo es poner parches a una rueda que ya ha tenido mil y una picaduras. Y que se va a seguir picando. Pero mientras que no haya un plan de seguridad integral con otro inconveniente añadido: la dificultad que existe en Centroamérica del consenso político”, expresó Trujillo.
“Al no haber un consenso político básico sobre seguridad, entonces a los cuatro años usted puede estar seguro de que se va a cambiar lo que se ha hecho”, añadió.
“No hay un concepto democrático de seguridad, se piensa que la represión es la única vía, cuando la seguridad empieza desde el hogar, y la seguridad en ningún momento debe ser autoritaria”, fustigó también por su lado Segone, director de proyectos del Iepades.
Ambos analistas enfatizaron el serio deterioro social y sus elementos como las principales causas de la imparable ola de violencia en Guatemala, la cual ha cobrado más de 2,000 muertes en la primera mitad del año.
Las enormes desigualdades sociales, los altos índices de analfabetismo, el deficiente acceso a la educación, el desempleo, la inexistencia de oportunidades para los jóvenes, la falta de trabajos de calidad, la desesperanza social, y el hastío con la corrupción de los políticos, forman parte de esa lista negra.
“De cuatro millones de personas en la población económicamente activa, sólo un millón están inscritas en la Seguridad Social; hay tres millones que no tienen ningún tipo de seguridad ni en la salud, ni menos en jubilación”, ejemplificó Segone.
«PODERES OCULTOS»
A su juicio, también cabe señalar lo que llamó “la permanencia de poderes ocultos”, verdaderas estructuras de poder, mafias incrustadas en el Estado que se dedican al tráfico de personas, al contrabando o al negocio de las drogas.
Si bien ambos reconocieron algunos progresos en materia de seguridad en los últimos seis meses, señalaron también otros problemas como la deficiente preparación de los agentes policiales y el desgaste de sus recursos.
Los expertos consideran que el reciente cambio del equipo gubernamental de seguridad no es positivo, porque las personas nombradas “no son las más idóneas”.
Trujillo sostuvo que para él, tres fenómenos en Guatemala son los más preocupantes: las maras (pandillas), los crímenes con armas de fuego, y el asesinato de mujeres. Muchas veces, los tres están interconectados.
Sin embargo, Segone argumentó que no se puede achacar toda la culpa de la violencia a las maras —porque es “un poco como buscar un chivo expiatorio” y que en parte, son un producto de la globalización.
“Las maras de Guatemala son las mismas de Los Ángeles y de El Salvador”, observó.