Esa libertad que molesta

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Esa libertad que molesta





No cabe duda de que el derecho a la libre expresión y la libertad de información -sin las cuales no sería posible denunciar la corrupción y los abusos de poder-, molestan mucho a los pactistas corruptos que quisieran actuar con absoluta impunidad, libres inclusive de la crítica de los medios.

Por eso no nos causó extrañeza la información que recibimos en la última reunión del Consejo Editorial de LA PRENSA, el jueves 22 de julio corriente, acerca de que entre los planes que estarían fraguando las cúpulas pactistas del PLC y el FSLN, para recortar el período constitucional del presidente Enrique Bolaños (acerca de lo cual publicamos en esta misma edición un artículo del doctor Emilio Álvarez Montalván), podrían estar considerando también neutralizar o silenciar a LA PRENSA.

Y por eso mismo tampoco nos sorprendió que al día siguiente, o sea el viernes 23 de julio, una poderosa funcionaria judicial sandinista advirtiera públicamente que podría enjuiciar a LA PRENSA por supuestas injurias y calumnias, a pesar de que dijo entender que “como funcionaria pública estoy expuesta a la crítica pública”. Pero según la información publicada en LA PRENSA el sábado 24 de julio corriente, la magistrada sandinista “en su caso muy particular, cree que constantemente es amenazada, denigrada y ofendida por profesar la ideología sandinista”.

Es absurdo considerar que se amenaza, denigra y ofende a una persona porque se dice que profesa la ideología sandinista. Además, lo que hemos dicho y sostenemos es que la justicia se desvirtúa y corrompe cuando es administrada en base de lealtades políticas y subordinaciones e intereses partidistas, sean sandinistas, liberales o de cualquier otra corriente política.

LA PRENSA, que es el único medio de información de Nicaragua que se rige por un código de ética, respeta de manera escrupulosa a las personas. Pero también tenemos la certeza de que cuando la persona se involucra en la vida política y gubernamental, se convierte en sujeto de escrutinio público y de crítica de los medios de comunicación social. Los políticos en general y los funcionarios del Estado en particular, siempre llevan una vida pública, deben dar cuenta al pueblo de lo que hacen y sus actuaciones son necesariamente de interés social.

En realidad, la magistrada sandinista conoce o debe conocer mejor que nadie lo que el Código Penal de Nicaragua establece clara e inequívocamente en su artículo 176: “No es injuria la crítica que se haga a asuntos de naturaleza política, a los actos del Gobierno de sus instituciones u organismos; a la filosofía de las leyes o a las actuaciones de los funcionarios públicos”. De manera que la acusación judicial con que la magistrada sandinista amenaza a LA PRENSA y en general a los medios independientes, no sería más que un intento de impedir el ejercicio de la libertad de expresión e información para que no se sigan denunciando la corrupción y los abusos de autoridad que ocurren particularmente en el Poder Judicial. O sea que el propósito sería abatir a la única institución -la prensa independiente- que se ha podido salvar de la acción devastadora del pacto Alemán-Ortega contra la institucionalidad democrática, los fondos públicos y la decencia política nacional.

A lo largo de sus 78 años de existencia LA PRENSA ha soportado toda clase de agresiones, hasta el asesinato de su Director Mártir, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal -después de que muchas veces él fue encarcelado y llevado a los tribunales, acusado de injuriar a funcionarios corruptos-, y siempre salió airosa. Precisamente en estos días, en la sección cotidiana En LA PRENSA hace 25 años se consigna que para estas fechas, en 1979, estábamos fuera de circulación porque la Guardia Nacional somocista había bombardeado nuestras instalaciones físicas.

Después, la dictadura sandinista censuró a LA PRENSA, la cerró durante largo tiempo y pretendió clausurarla para siempre. Pero la lucha libertaria de los nicaragüenses y el respaldo de la comunidad democrática internacional, nos permitieron superar aquella terrible adversidad y la luz de la libertad de prensa prevaleció sobre la noche oscura del totalitarismo sandinista. Por eso es que ahora, con la misma fe en Dios y confianza en la libertad, tenemos la convicción de que derrotaremos las nuevas amenazas y agresiones, de cualquier magnitud que sean.

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