Benjamín Guerra
Las dos razones que menciona el editorial de LA PRENSA del 14 de julio sobre las razones de “la preferencia por los corruptos”, son expresiones personales de los mismos compinches de Arnoldo Alemán y por lo tanto son excusas inaceptables de otros corruptos.
Para acabar con el problema nacional de la “cultura de la corrupción” es necesario que el setenta por ciento del pueblo honrado y trabajador se decida a defender sus inalienables derechos constitucionales y humanos contra un status quo de corrupción que mantiene secuestrado los poderes políticos del Estado. Si los nicaragüenses no corruptos no se manifiestan cívicamente para presionar al Gobierno actual y exigir una nueva Constitución Política, los corruptos seguirán ilegalmente usando la democracia, disfrazada como mampara legislativa de sus actos delictivos contra el Estado y contra toda la ciudadanía.
Todos los nicaragüenses honrados y trabajadores deben unirse dentro y fuera de la Patria, manifestarse por medio de una revolución civilista para cambiar el sistema político de la nación, por una nueva Constitución que sea realmente democrática y con un verdadero Estado de Derecho. Así podremos zafarnos de los revolucionarios corrompidos que tienen con hambre y sin trabajo a nuestro sufrido pueblo desde el 19 de julio de 1979.
Somos, hoy, el setenta por ciento de nicaragüenses contra un 30 por ciento de corruptos. Mañana: ¿quién sabe?