- Sórdida historia de violencia
intrafamiliar rodea crimen de menor en orfanatorio de Bilwi
Walter Treminio UrbinaCorresponsal LA PRENSA
El crimen de la pequeña Luz Marita Baquedano, interna del centro Verbo, un albergue para niños desamparados en Bilwi, Puerto Cabezas, es una patética historia rodeada de violencia intrafamiliar. La acusada por este infanticidio, Mirla Ordóñez Cano, también llegó allí cuando era pequeña, luego de recibir maltrato de sus padres y de haber sido abandonada por éstos cuando tenía diez años.
“La recuerdo cuando llegó descalza, con manchas en su cuerpo, llorando y sin ropa”, expresó el reverendo Earl Bowie, director general del colegio Verbo. En ese tiempo, cuando Ordóñez Cano era menor, sufría de maltrato familiar.
Nadie creyó, al igual que el reverendo Bowie, que aquella niñita, a quien habían albergado con amor, se iba a convertir en una supuesta homicida de alguien que también llegó a ese albergue en iguales condiciones que ella.
“Estoy sorprendido por lo sucedido en el orfanatorio, al igual que muchos también fuimos objeto de un engaño cruel de Mirla”, apuntó Bowie.
El director del centro Verbo recuerda que la supuesta infanticida abandonó el orfanatorio cuando cumplió 16 años. “Se enamoró de un hombre y después salió embarazada y tuvo un niñito, pero fue hasta el año pasado que Mirla vino al centro una vez más a pedir trabajo y trajo consigo a su hijo que lo tenemos albergado desde entonces. Nosotros le dimos el apoyo contratándola como cocinera”, afirmó el reverendo Bowie.
EN EL “OJO DE LA TORMENTA”
Sin embargo, el orfanatorio fue teniendo más demanda y a Ordóñez Cano la trasladaron como cuidadora de diez niñitas, todas menores de 7 años. “Nunca mostró problemas sicológicos. Aquí, al igual que los niños, los cuidadores reciben tratamiento médico”, aseguró Bowie.
Hoy el centro está en el “ojo de la tormenta”, como lo define el reverendo Bowie. El apoyo financiero para este albergue no proviene del Gobierno sino de ayuda de los cristianos, quienes con sus diezmo colaboran para el alimento, y de la ayuda de personas del extranjero. Entre todas las colaboraciones se reúne para poder mantener a las 68 personas albergadas.
Del Ministerio de la Familia, según el reverendo Bowie, sólo reciben un mil córdobas mensuales y, hasta este año, es que se han interesado por visitarlos de manera continua.
CASTIGO CON VARITA
Sorprendentes fueron las revelaciones de las nueve niñitas que convivían en el mismo cuarto con Luz Marita Baquedano, la víctima, y quienes estaban al cuido de Ordóñez Cano. El primer estudio practicado por la sicóloga Cristina Herman Salomón confirma que las menores recibían castigo con una “varita” en las piernas y sus nalguitas.
Según la especialista, la supuesta infanticida castigaba a esas niñas “en momentos en que nadie estaba en el albergue”.
“Es impresionante el nivel de oratoria que tienen los niñitos y niñitas del orfanatorio, platicaron con una soltura que no se dieron cuenta que estábamos realizando una terapia sicológica”, apuntó Herman Salomón.
DESCARTAN TRASTORNOS
El primer reporte oficial practicado por especialistas, entre ellos médicos del hospital Nuevo Amanecer, después del crimen de la menor Luz Marita Baquedano, descartó que las 68 personas que viven en el albergue, entre ellas niños y niñas menores de 10 años, padezcan de trastorno sicológicos. “No existen lesiones sicológicas en los niños, producto de maltrato físico y/o sicológico, en la institución”, señala el informe.
Sin embargo, el informe clínico asegura que existen trastornos emocionales, compatible con su situación familiar inadecuada, manifestado a través de su estado de ánimo triste y expectativas inciertas sobre su futuro. “La mayor parte de los entrevistados pregunta si el orfanatorio va a cerrar, eso les está causando un trauma, ya que no saben cuál es su futuro”, explicó Herman Salomón.
INCERTIDUMBRE ENTRE MENORES INTERNOS
El centro Verbo se creó en 1987 para atender a niños huérfanos de la guerra de los ochenta y, luego, para albergar a aquéllos que padecen violencia intrafamiliar. Ahora, entre sus 68 protegidos, hay incertidumbre sobre el futuro de lo que ellos consideran su casa. Las compañeritas de cuarto de Luz Marita Baquedano, la menor asesinada, preguntaban si iban a cerrar el “orfa”, como le llaman al albergue.
¿Dónde vamos a vivir, quién nos dará de comer, dónde vamos a estudiar, cómo nos vamos a vestir? son entre otras las preguntas que se hacen las menores y adolescentes que desde hace diez años están albergadas en el orfanatorio.
Ana Liz Martínez, de 18 años, nació en Lempira, Honduras, y fue abandonada a los 8 años en Leymus, territorio de Waspam, Río Coco. Ella fue albergada en el orfanatorio en 1994. Desde ese tiempo su preparación y su formación ha estado a cargo de sus “tíos”, a como ella llama a las personas que desde pequeña la han atendido.
“Tenía apenas cuarto grado cuando me trajeron aquí. Mis padres me maltrataban mucho, y después me abandonaron. Ahora los niñitos, las niñitas y mis compañeras de mi edad, son mi gran familia. Todo esto se lo debemos a las personas que han y siguen apoyando al centro de protección Verbo”, explicaba con lágrimas en sus ojos.
Desde 1987 muchos de estos niños se han convertido en adultos, entre ellos Ana Liz Martínez, quien ha logrado estudiar, comer los tres tiempos, vestirse y, sobre todo, “recibir una preparación espiritual”.
La noticia del infanticidio de la niñita Luz Marita Baquedano los ha impactado. Nadie, incluyendo a la Dirección del orfanatorio, se daban cuenta del horrendo maltrato que recibían las niñas a cargo de Mirla Ordóñez Cano.
El destino del orfanatorio Verbo ahora podría estar en manos de las autoridades competentes. Sin embargo, el Ministerio de la Familia en esta zona, ni siquiera cuenta con edificio propio, muchos menos con un centro de protección infantil.