- Granada y Centroamérica conmemoraron el homenaje de los 27 años de fallecida, de la beata Sor María Romero, este miércoles 7 de julio
Emilio ZambranaCORRESPONSAL/GRANADA
Como “apoteósico” y “carismático” fue calificado por los devotos el homenaje póstumo a la beata Sor María Romero, quien ayer cumplió 27 años de fallecida. Tras una misa concelebrada que fue presidida por el Obispo de la Diócesis de Granada, monseñor Bernando Hombach, centenares de fieles recorrieron las principales calles de la ciudad acompañando la imagen de Sor María.
“Fue impresionante, apoteósico y carismático el homenaje a la beata Sor María Romero”, dijo a LA PRENSA el historiador y mariano don José Joaquín Quadra Cardenal, coincidiendo con centenares de fieles de Sor María provenientes de distintos lugares de Nicaragua y Centroamérica.
Luego de una diana a las 5:00 a.m., así como dos misas oficiadas en la capilla de Sor María Romero, en la calle Estrada, devotos de El Salvador, Costa Rica y distintas ciudades de Nicaragua, realizaron una peregrinación por la ciudad.
Niños, jóvenes y personas de la tercera edad se dieron cita en la Catedral donde culminó el homenaje a la beata con un lleno completo. En las afueras de la Iglesia, buses provenientes de Costa Rica y El Salvador esperaban a los devotos.
“Es la beata de los nicaragüenses, de los centroamericanos y del mundo”, dijo la señora Blanca Pacheco, de San José, Costa Rica. Acto seguido su compañera de viaje, Anita Aguinaga, celebró el homenaje a la beata con una oración.
UNA GRAN MUJER
Tras calificar a Sor María Romero como una “gran mujer”, el Obispo de la Diócesis de Granada, monseñor Bernardo Hombach dijo que ella “es un signo de la presencia de Dios en cada uno de nosotros”, tras señalar que Sor María “es una luz de amor”.
“Era una mujer con una fe y una sensibilidad hacia los demás”, agregó el obispo Hombach, luego de la lectura de la homilía. “Definitivamente es una gran beata de Granada, Nicaragua, de Costa Rica y de todas partes”, dijo el Obispo.