- La víctima tenía 12 años cuando fue ultrajada durante dos meses hasta dejarla embarazada
- Madre de la menor se enteró de los hechos hasta que el embarazo crecía, pero ocultó los hechos y al violador, hasta que el padre biológico dio la alerta
Fátima Tórrez González
Durante dos meses aproximadamente Mónico Agustín Martínez Pérez, de 29 años, ultrajó sexualmente a su hijastra el año pasado cuando la menor tenía 12 años, por esos hechos fue juzgado y condenado en el Juzgado Cuarto Penal de Audiencia, donde el juez Jaime Alfonso Solís impuso la pena mínima de 15 años de prisión por el delito de violación.
“Al momento de los hechos la niña tenía 12 años y no se puede hablar de consentimiento o voluntad de la menor para sostener relaciones sexuales con el acusado, al punto de quedar embarazada”, señala en la sentencia condenatoria el judicial, misma que fue tomada como agravante.
Otras de las agravantes específicas fue el hecho en que Martínez Pérez convivía con la progenitora de la menor, lo que a criterio del judicial, “el lazo que une al acusado y la madre de la víctima es (utilizado) como superioridad para cometer el delito y hacer creer a los menores que el abuso y los actos sexuales que realizan es algo normal”, señaló el judicial.
La fiscal Carolina Herrera Quiñónez había solicitado en el debate de la pena 17 años de prisión, señalando como agravante el hecho en que la menor dio a luz el pasado 15 de febrero en el Hospital Bertha Calderón vía cesárea a una niña, producto de la violación.
Sin embargo Marlon Moreno, abogado defensor, solicitó la pena mínima porque en el delito de violación la pena máxima es de 20 años de prisión y la mínima de 15 años.
Entre las pruebas que presentó el Ministerio Público fue la declaración testifical de la doctora de Medicina Legal, Sara Mora Grillo, y además el examen de ADN que se le realizó a la recién nacida, la víctima y al autor de la violación.
ESTABA BAJO EL CUIDO DEL ACUSADO
Según se desprende de la relación de los hechos en la acusación, la víctima y otro hermano de ocho años quedaban bajo “el cuido” de Martínez Pérez, mientras la madre de los pequeños salía a trabajar a una hacienda cafetalera ubicada en el municipio de El Crucero, de donde son originarios.
La Fiscalía señaló en su momento que la progenitora de la niña se enteró de lo que pasaba con su hija hasta que notó su barriguita con los siete meses de gestación, pero guardó silencio al respecto.
Fue aparentemente por los “rumores” que corrían a voces en el sector que el padre biológico se enteró y dio aviso a la Policía.
ANALFABETISMO
Aparentemente la menor durante estuvo al lado de su madre nunca asistió a un centro escolar, apenas cursó el primer grado, supuestamente porque se mantenían cortando café en la misma hacienda donde habitan.